¿Apagado o fuera de cobertura?

A todos nos ha pasado en alguna ocasión. Llamamos a un teléfono móvil, pasan unos segundos sin que escuchemos ningún tipo de señal, y apenas unos instantes después una agradable voz pregrabada -normalmente femenina- nos informa de que el número al que llamamos está apagado o fuera de cobertura en ese momento, información que, hasta cierto punto, podemos considerar como un poco paradójica, ya que si lo que ocurre es que el móvil al que llamamos está fuera de cobertura en ese momento, entonces ello quiere decir que en realidad está abierto, pero que en esos instantes no podemos comunicarnos con su propietario o propietaria. En cierta forma, es como si aquella agradable voz pregrabada nos dijera que el móvil al que llamamos está tal vez apagado o quizás, a lo mejor, abierto. Como vemos, en el mundo de la telefonía móvil no todo es o blanco o negro, como en cambio sí parece ocurrir muy a menudo, ay, en el mundo de la política o de los medios de comunicación en nuestro país. El mundo de la telefonía móvil es, en cierto modo, como la vida misma, llena de paradojas, de disyuntivas y de contradicciones, que, sin embargo, parecen capaces de  poder convivir unas con otras más o menos armoniosamente. Si un móvil puede estar apagado o abierto al mismo tiempo, en nuestra vida cotidiana podemos encontrarnos también con situaciones parecidas o más o menos ambivalentes. Podríamos poner ahora varios ejemplos, y estoy casi seguro de que a cada uno de nosotros se nos ocurrirían, con un poco más de tiempo, algunos más. Ni contigo ni sin ti. Sí, pero no. No, pero sí. Si bien es cierto que…, no obstante… Te quiero como a un amigo o te quiero como a un hermano. A quien madruga Dios le ayuda o no por mucho madrugar amanece más temprano. A lo que podríamos añadir la mayor parte de posicionamientos públicos de mi muy admirado Mariano Rajoy sobre cuestiones más o menos peliagudas. Por otra parte, hay también ocasiones en que cuando llamamos a un teléfono móvil sí recibimos su señal o tono, aunque tampoco conteste nadie. En estos casos pueden ocurrir dos cosas, que esa agradable voz pregrabada nos diga algo que más o menos hemos podido deducir ya por nuestros propios medios, es decir, que ese número no contesta, o bien algo que desconocíamos, que ese número está ocupado. Más o menos, como en la vida misma también, en donde, por regla general, una parte de las personas con las que más nos relacionamos en nuestro día a día o bien no nos contestan -o sólo a medias, o con evasivas- cuando les preguntamos algo, o bien están siempre demasiado ocupadas para poder respondernos. Yo mismo, sin ir más lejos, reconozco que o bien suelo estar casi siempre fuera de cobertura, pensando en mis cosas, o bien, ay, algo apagado.

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06

07 2011

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