Las fantasías más secretas y ocultas

El mundo real, el mundo de cada día, o, dicho de otro modo, nuestro mundo cotidiano, suele resultar para la mayor parte de nosotros cada vez más y más insatisfactorio, y en no pocas ocasiones seguramente también bastante más angustioso o estresante que hace tan sólo una década o dos, y no sólo por la actual situación de profunda crisis económica. La gran presión a la que solemos vernos sometidos, a casi todos los niveles y también en casi todos los ámbitos, contribuye hoy en día a que sea más fácil que antes caer en la tristeza, en el aislamiento, en la infelicidad o en algún tipo de adicción. No obstante, por fortuna, existe un mundo más o menos paralelo al que consideramos normalmente como real, que es el de la creación artística, en donde gracias por ejemplo a la música, el teatro, el ensayo filosófico, la novela, la poesía o el cine, no sólo podemos paliar en gran medida esa angustia o ese vacío que a veces nos cercan, sino disfrutar al mismo tiempo de otro mundo en donde nuestro espíritu o nuestra mente se enriquecen y sienten que pueden respirar con mucha mayor facilidad y libertad. Existe también otro mundo igualmente más o menos paralelo al mundo considerado como real, que sería el de nuestras propias fantasías personales, que en un primer momento podría parecer que es el mundo en el que quisiéramos poder vivir siempre en realidad, aunque muy posiblemente sería un mundo en el que no podríamos permanecer durante mucho tiempo, pues me temo que nos acabaría agotando debido a su gran intensidad y exigencia. Nuestras fantasías o nuestros deseos pueden ser de muchos tipos, por ejemplo de cambiar de vida, o de país, o al menos de trabajo o de profesión, aunque cuando utilizamos la palabra “fantasía” en plural solemos pensar casi de forma automática en las fantasías eróticas o sexuales, gracias a las cuales podemos llegar a ser, al menos en principio, mucho más nosotros mismos que cuando en el día a día nos mostramos públicamente a los demás. Así, ese hombre o esa mujer que en su día a día nos parece una persona más bien tímida, apocada y reservada, puede convertirse en alguien mucho más activo en esa esfera íntima, secreta y oculta de las fantasías sexuales, mientras que una persona acostumbrada a dar órdenes o a ser muy resolutiva, puede adoptar, en cambio, un papel más bien pasivo en ese ámbito. Dominación y sumisión, deseo y placer, fetichismo y parcialismo, desinhibición y sexo salvaje, misterio y perversión, exhibicionismo y voyeurismo, riesgo y experimentación, obscenidad y lascivia, seducción y liberación, suelen ser elementos o imágenes comunes en la mayor parte de fantasías sexuales, aunque también es cierto que hay otro tipo de fantasías eróticas y sexuales completamente distintas, profundamente delicadas, dulces y románticas. El nexo común tanto en unas como en otras es que cuentan siempre con la imaginación como elemento previo indispensable y eje vertebrador. Pese a sus innumerables virtudes, incluidas también sin duda las terapéuticas, las fantasías pueden acabar convirtiéndose también en un problema, en un problema que además se acabe incorporando al mundo real, sobre todo cuando, paradójicamente, no se puede salir de ese segundo mundo paralelo y se acaba convirtiendo en otra adicción.

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08

04 2011

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El comentario superior es el más reciente

  1. Vanessa #
    1

    No rechaces los sueños por ser sueños.
    Todos los sueños pueden
    ser realidad, si el sueño no se acaba.

    Pedro Salinas

    Espero que tengas un fin de semana estupendo.

  2. postulante a hada #
    2

    ¿Es fantasía o una simple manisfestación del deseo?. No lo se…
    Hay certezas que alcanzamos una sola vez en la vida.

  3. miguel #
    3

    Creeis que las fantasías de dominación y sexo forzado son peligrosas?