El lado oscuro

Gracias a la imaginación podemos crear, recrear o vivir -al menos en nuestra mente- situaciones que, aun siendo lícitas o conformes a la ley, no es fácil poder hacer realidad en el mundo que normalmente consideramos como real o cotidiano. Sobre todo a nivel afectivo o sexual. Y cuanto mayor es nuestra imaginación, mayor suele ser también la riqueza y la complejidad de las imágenes creadas, recreadas o vividas, aunque sea sólo en algún punto o rincón muy concreto y determinado de nuestro cerebro. La mayor parte de las grandes obras de arte parecen haber nacido de esta premisa. Pero aun no siendo artistas, todos tenemos en mayor o en menor grado imaginación, que es la única facultad que nos permite ser verdaderamente libres en los momentos que podemos considerar como más difíciles, o más llenos de frustraciones, o con mayor presión. Ese carácter liberador de la imaginación parece ser hoy más necesario que nunca, en un mundo en el que, más allá de las apariencias, casi sólo podemos ver, a poco que rasquemos un poquito, sufrimiento, explotación y soledad. En este contexto, el mundo de la afectividad y el de la sexualidad parecen ser, en no pocas ocasiones, como casi los únicos caminos a través de los cuales es posible intentar reestablecer o recuperar el equilibrio psicológico y físico perdido, aunque sea, paradójicamente, a través de una relación que de forma libre, respetuosa y consentida tenga un carácter o unos componentes esencialmente sadomasoquistas, normalmente muy sofisticados y elaborados, en donde es posible que convivan a un tiempo la extrema elegancia y la extrema dulzura, con la máxima morbosidad y la más elaborada perversión. Pero como ocurre en otros ámbitos de nuestra vida, esos caminos pueden acabar resultando también insatisfactorios, lo que puede acabar generando aún más ansiedad y frustración. En cualquier caso, no deberíamos de sentirnos nunca culpables ni raros ni enfermos si nos sentimos identificados en mayor o menor medida con ese “lado oscuro”, que en realidad creo que no es tal, sino sólo una forma de experimentar una vida afectiva diferente a la considerada hoy como normal o mayoritaria. Es el mundo de hoy, el de ahora, el que está enfermo, el que no sabe muy bien a dónde va, el que nos está enfermando también a nosotros, el que nadie parece en estos momentos capaz de saber curar o de reconducir. Mientras tanto, ese posible “lado oscuro” de nuestra imaginación puede seguir siendo un auténtico y acogedor refugio, un espacio inexpugnable de liberación y de libertad.

Acerca del autor

admin

Otras entradas por

Sitio web del autor

30

04 2011

2 Agregá los tuyos ↓

El comentario superior es el más reciente

  1. postulante a hada #
    1

    Si no tenemos sombras sólo puede significar que estamos en la oscuridad. La luz implica que haya sombras.

  2. 2

    This is an arltice that makes you think “never thought of that!”