Para Paco Donate, amigo al que tanto quería

Hace unos pocos meses, escribí unos ‘duendes’ dedicados a mi gran amigo Paco Donate, que en aquel momento se estaba recuperando de una grave enfermedad. Era mi manera de mostrarle mi total apoyo, mi admiración más sincera y mi agradecimiento por tener la inmensa suerte de poder contar con su amistad. Con posterioridad, Paco tuvo una importante recaída, que ya no pudo llegar a superar. Hoy me han comunicado que mi amigo Paco murió ayer. La última vez que charlé con él fue hace unos meses, en una comida a la que asistió igualmente nuestro común amigo y profesor de Filosofía de la UIB Joan Lluís Llinàs. Yo creo que éramos un poco como los tres mosqueteros, aunque muy poco duchos con la espada y salvando las distancias claro, trasplantados dos siglos después de la Francia imperial a la España de nuestros días. Paco y yo también habíamos estudiado la misma carrera universitaria que Joan Lluís, algo que seguramente contribuyó a que muy a menudo pudiéramos tomarnos nuestros respectivos trabajos, regidor de Infraestructures del Ajuntament de Palma y periodista, con un poco de “filosofía”, sobre todo en los momentos más complicados o menos buenos, que también los había de vez en cuando. Un día, a mediados de este mandato, Paco me llamó por razones periodísticas que ahora no vienen al caso, sólo para decirme que estaba orgulloso de tener amigos como yo. En ese instante, se me quebró la voz y ya no pude seguir hablando, porque en realidad era yo quien se sentía profundamente orgulloso de que fuera precisamente él quien, a pesar de mis mil defectos, me considerase amigo suyo. Yo quería y admiraba mucho a Paco, y quizás no se lo dije todas las veces que hubiera sido necesario. Seguramente, casi nunca se lo decimos lo suficiente a todas aquellas personas que queremos y admiramos de verdad, salvo quizás cuando tal vez es ya demasiado tarde. En su preciosísima elegía dedicada a su amigo Ramón Sijé, hay una estrofa concreta de ese gran poema de Miguel Hernández que siempre me ha parecido absolutamente magistral: “No perdono a la muerte enamorada,/ no perdono a la vida desatenta,/ no perdono a la tierra y a la nada”. Pero como persona creyente que soy, en el fondo de mi conciencia, o de mi mente, o de mi alma, hay algo que me dice que también puede llegar a ser posible perdonar a la muerte enamorada, a la vida desatenta, a la tierra e incluso a esa posible nada, que quizás en el fondo no sea tal, sino sólo un breve intervalo entre el sueño de la vida y otro posible sueño, en el que tal vez sea posible poder reencontrarnos con todos los seres que hemos amado, querido o admirado. Por ello, del mismo modo que Miguel Hernández concluía su elegía, quiero concluir estos ‘duendes’ con la esperanza de que tú y yo amigo Paco, amigo honesto, íntegro y bueno, socialista de vieja estirpe y noble carácter, como el gran Julián Besteiro, algún día podamos volver a vernos: “A las aladas almas de las rosas/ de almendra de nata te requiero,/ que tenemos que hablar de muchas cosas,/ compañero del alma, compañero”. En otra vida, seguramente más justa que ésta. Y en otro sueño.

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03 2011

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El comentario superior es el más reciente

  1. carlos #
    1

    josep te acompaño en el sentimiento, perder a un amigo al que se le

    quiere es duro y más siendo joven.

  2. Catalina Coll i Marí #
    2

    Josep Maria,avui també me quedat molt sorpresa per la mort del teu amic,ho he sabut cap a les 14h .Me sap molt greu.Animo i força!!!

  3. postulante a hada #
    3

    “Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
    Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.” Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6, 3-9)
    Mis condolencias Pep, no voy a decirte que te animes porque sería ir contra natura. Siéntete abrazado, sólo eso.

  4. joan adn #
    4

    M’han agradat molt les teves ratxes, Pep Maria. Quasi no el conexia, però en Paco era d’aquelles persones de les que posaries la mà en el foc.Poques persones d’ençà que fa que passeig per Cort m’han transmés tanta confiança. Molt avinents els versos.
    Esper que et refassis i que els Duendes aviat siguin un poc més venturosos.

    Ànim

  5. Ana #
    5

    Preciosos y muy tristes los duendes de hoy, te doy mi mas sincero pesame por la perdida de tu querido amigo, mucha fuerza y espero q ya estés completamente recuperado de la intervención quirúrgica. Un fuerte abrazo.
    P.D: A ver cuando publicas otro libro y aprovecho la ocasión para que me firmes el ejemplar y así poder conocerte. Te admiro mucho como periodista y sobre todo como persona, ya que a través de los duendes te conocemos cada dia un poquito mas.