Enamorados del mundo, uníos

Nuestra propia experiencia personal suele decirnos que a lo largo de nuestra vida podemos llegar a aguantarlo prácticamente todo o casi todo, desde las mayores adversidades a los más grandes contratiempos, si pensamos que en algún momento de nuestra vida podemos ser recompensados con la presencia del amor muy, muy cerca de nosotros, o directamente ya a nuestro lado. Con el tiempo, nos damos cuenta de que podemos llegar a prescindir de casi todo, incluidas la mayor parte de cosas más o menos materiales, sin que nuestra existencia se resienta lo más mínimo por ello, pero, en cambio, percibimos que no podemos prescindir de ningún modo de los sentimientos ni del amor. En este sentido, podríamos decir que una vez que hemos dejado de dar importancia a todas las cosas materiales de verdad superfluas, yo creo que nos sentimos mucho mejor y más equilibrados, tanto mental como incluso físicamente. Si un día, por ejemplo mañana mismo, nos levantamos, nos mentalizamos a fondo, nos animamos y nos atrevemos a dar ese paso tantas veces postergado de resituar nuestras prioridades, nos daremos cuenta de que podemos alejar de nuestra vida, sin el menor menoscabo de la misma, muchas cosas que ahora nos parecen poco menos que imprescindibles, como los periódicos y los columnistas agrios, los debates políticos del mismo tono, o los familiares o los amigos que son muy, muy pesados o que no nos valoran. Y si además aprendemos a relativizar la mayor parte de nuestros pequeños problemas cotidianos, nuestra vida puede llegar a ser todavía mucho mejor. ¿Que José Luis Rodríguez Zapatero no nos gusta o no nos convence? Pues, nada, paciencia, que en 2012 seguramente llegará Mariano Rajoy, y, a poco que se esfuerce, seguro que nos dará más de una alegría, o incluso a lo mejor más de dos. Siempre deberíamos de confiar en que hay muchas cosas que aunque ahora no vayan bien, dentro de poco tiempo, con el esfuerzo de la mayor parte de nosotros, pueden mejorar. Huyan, por favor, de las personas que siempre parecen estar en contra de todo y de todos o en continua guerra con el mundo. Huyan, por favor, de quienes detrás de su risa o de su sonrisa tienen siempre un rictus de amargura en sus labios, de quienes son incapaces de ver nada bueno ni en nadie, ni en nada, ni en ningún sitio. Y piensen que si ustedes mismos tienen la suerte de estar enamorados y de ser correspondidos, qué quieren que les diga, estoy casi seguro de que incluso mirarán a nuestro querido presidente y pensarán: “Oye, pues podría ser peor”.

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02 2011

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  1. loli #
    1

    Cuánta verdad dices hoy,gracias me has levantado el ánimo.

  2. 2

    A mi tambien jejej

    Saludos,,

  3. Rosa #
    3

    Ya sabes que me encantan tus escritos.. y este es muy gratificante,
    pero Rajoy es incapaz de darnos alguna alegría por favor!!
    le has mirado bien la cara?