Que nieve, que nieve

Cuando éramos niños, solíamos cantar una canción muy divertida para reclamar la aparición y presencia de la lluvia, sobre todo si así podíamos evitar ir al colegio o presentarnos a un examen, normalmente de Matemáticas. La letra de esa canción variaba un poco dependiendo de la versión que nos hubieran enseñado. La que yo aprendí decía: “Que llueva, que llueva,/ la Virgen de la Cueva./ Los pajaritos cantan,/ las nubes se levantan./ ¡Que sí, que no,/ que caiga un chaparrón,/ y rompa los cristales/ de la estación!”. El final de la canción tenía, como puede observarse, un punto un poquito gamberrete, aunque estoy casi seguro de que era más por cuestiones de métrica y de rima que no por querer crear realmente un pequeño estropicio en la abstracta estación a la que se hacía referencia. Esa curiosa querencia por la lluvia, yo creo que en muchos casos no llega a desaparecer nunca del todo, ni siquiera al llegar a la edad adulta, sobre todo si nuestro carácter es marcada o esencialmente reservado y melancólico. Estamos hablando de una lluvia sosegada y tranquila aun en forma de chaparrón, la que percibimos a veces al despertarnos, la que no nos impide poder pasear aunque no llevemos chubasquero o paraguas, la que al ser contemplada a través de un cristal contribuye a que pueda aflorar con mayor facilidad ese pequeño filósofo metafísico que casi todos llevamos dentro. Hay otras canciones infantiles en las que también aparece la lluvia, como por ejemplo El patio de mi casa. En cambio, canciones infantiles específicas referidas a la nieve creo que, en principio, no debe de haber muchas, al menos en nuestro país, aunque sí es verdad que hay villancicos que nos hablan con cariño y afecto de ella, como Blanca Navidad. Una Navidad así es la que casi todos alguna vez hemos soñado. Por eso, cada vez que en diciembre nos anuncian por la televisión o en los diarios que en Palma podría nevar al menos un poco, sentimos una alegría muy especial. ¿Por qué nos gusta la nieve? Hace unos meses, en febrero, en uno de los primeros ‘duendes’ escritos y publicados en este blog, La nieve silenciosa, expuse los posibles motivos:  “Yo creo que la nieve, cuando nos gusta, nos gusta por muchas razones, porque es silenciosa, y porque tiene también algo de misterio, y porque es blanca, y porque nos recuerda a la vez el paso de las estaciones y del tiempo. La nieve nos gusta porque nos suele recordar la Navidad, una Navidad blanca que quizás nunca vivimos y que tal vez sólo conocimos a través de nuestro belén o del cine y la televisión. Nos gusta la nieve porque sabemos que gusta igualmente a los niños y las niñas, porque nos gustaba también a nosotros cuando éramos unos chiquillos. Nos gusta la nieve porque mientras la vemos caer, a veces nos sentimos casi igual como si en ese preciso instante estuviéramos escuchando una hermosa melodía romántica en un piano, en un “chelo” o en un violín, pensando quizás en nuestras propias vidas, y en las cosas que pasan y en las que quedan, y en las cosas que tienen un principio y en las que tienen también un fin”. Por eso nos gusta poder ver nevar, y a ser posible, ay, en diciembre. Por eso, en nuestro interior llevamos ya casi dos días pensando, o pidiendo quizás de forma silenciosa, “por favor, que nieve, que nieve”.

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12 2010

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  1. Ana #
    1

    Precioso el duende d hoy!!

  2. Marian #
    2

    La verdad es que cuando nieva en nuestra ciudad seguro que todos lo vivimos como un momento especial, por lo inusual. Se nos pone la sonrisa en la cara y por un momento nos sentimos felices, como niños.

  3. polo #
    3

    Qué bonito artículo, qué tierno… lástima que no los escribas así en el ABC cuando conviertes tu opinión (y la de tus amigas)adversa a alguien en noticia.En ese caso, tu ternura no se ve por ningún lado. Debe ser porque en el ABC te ves menos expuesto para tirar la piedra y esconder la mano.

  4. loli #
    4

    En verdad que es muy bonito lo escrito.El día que nací mi madre me dijo que aquel año hubo una buena nevada ya que nací en pleno invierno,en febrero.Supongo que ver nevar es uno de esos pequeños placeres que nos ofrece la vida sin tener que pagar.FELIZ NAVIDAD.