Navidad, es Navidad

Esta noche, he entrado en Youtube y he escuchado varias veces uno de los temas que más me gusta escuchar siempre durante estas fechas -aunque no sólo en ellas-, Canción para la Navidad, una de las composiciones más hermosas y más profundamente melancólicas de José Luis Perales, uno de mis cantautores favoritos. Desde hace algunos años, cada Nochebuena me gusta escuchar todas aquellas canciones que, de alguna forma, nos recuerdan qué celebramos: la llegada al mundo de quien un día, con su sacrificio, nos rescataría de nosotros mismos, o quizás sería mejor decir de lo peor de nosotros mismos. El nacimiento de Jesús supondría, con el tiempo, el nacimiento y la consolidación de un nuevo tipo de esperanza. La esperanza en la perduración de todas aquellas cosas que valen la pena, de todas aquellas cosas que valieron la pena ser vividas. La Nochebuena es la fecha simbólica del inicio de todo ello y también de mucho más, pero es también una noche muy especial para todas las personas de mi generación, porque cada año suelen volver, casi siempre sin darnos cuenta, viejos recuerdos en blanco y negro de la infancia, como los villancicos, las canciones de Raphael o de José Luis Perales, las canciones de Navidad de otros países y de otras latitudes, el frío intenso, los paisajes nevados, las calles de Palma o de otras ciudades completamente iluminadas, las compras, los especiales de fin de año que veíamos en Televisión Española, el chocolate y las ensaimadas que comía con mi familia cada Nochebuena y cada Nochevieja, las bellas postales manuscritas que enviábamos y que recibíamos, y que nos llenaban de felicidad, las cartas a los Reyes Magos, los regalos, el scalextric que no llegué nunca a conseguir… Hasta que un día, de una forma casi imperceptible, la Navidad pasó a ser ya en color, y yo creo que fue justo en ese momento cuando, seguramente, empezamos a darnos cuenta de una manera muy clara y diáfana de lo que de verdad significaba el paso del tiempo y de los años, y de nosotros con ellos. De este modo, poco a poco y luego cada vez más y más rápido, empezaron a quedar ya atrás los años de juventud, aunque debo de reconocer que fueron unos años en que cuando salí en Nochebuena o en Nochevieja acabé aburriéndome siempre muchísimo. Cosas del carácter. Pero hoy, esta noche, lo que importa es otra cosa. “Navidad, es Navidad./ Toda la Tierra se alegra./ Y se entristece la mar./ Marinero, ¿a dónde vas?/ Deja tus redes y reza./ Mira la estrella pasar./ Marinero, marinero,/ haz en tu barca un altar./ Marinero, marinero,/ porque llegó Navidad”.

Acerca del autor

admin

Otras entradas por

Sitio web del autor

24

12 2010

7 Agregá los tuyos ↓

El comentario superior es el más reciente

  1. Luis Moranta #
    1

    Navidad es, sencillamente, acudir a misa de matines en cuaqlquier parroquia, o en Madre Alberta, como he tenido la suerte de hacer yo con mi familia, y sentir ese espíritu de Navidad, conSibila, con recuerdo y solidaridad con los hermnos necesitados. Haz de tu barca un altar… dice ud. por algo será.

  2. postulante a hada #
    2

    En estas fechas, estamos tan entretenidos con nuestras compras, regalos y cenas que resulta difícil acordarse de Dios y acogerlo en medio de tanta confusión. Nos preocupamos mucho de que en estos días no falte nada en nuestros hogares, pero a casi nadie le preocupa si allí falta Dios. Y por otra parte, andamos tan llenos de cosas que no sabemos ya alegrarnos de la “cercanía de Dios”.
    Y una vez más, estas fiestas pasarán sin que para muchos hombres hayan podido escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán “el Belén” y retirarán el árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas. La Navidad no es una fiesta fácil. Sólo puede celebrarla desde dentro quien se atreve a creer que Dios puede volver a nacer entre nosotros, en nuestra vida diaria. Este nacimiento será pobre, frágil, débil como lo fue el de Belén. Ese es el verdadero regalo de la Navidad. Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte, de seguridad. Y luchamos por tenerlo todo menos a Él.
    Así que felicidades a los que tiene un corazón sencillo, limpio y pobre porque Dios es para ellos, felicidades a los que sienten su necesidad pero aún no se atreven a salir a su encuentro, felicidades a los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios niño. Para ellos habrá sido Navidad.

  3. loli #
    3

    Escucho comentarios de personas que no les gusta la Navidad y creo que es porque se olvidan del verdadero significado de estas fiestas.Han pasado de ser fiestas religiosas a fiestas de consumo y ese es nuestro error.A mi en particular me encantan porque me traen muy lindos recuerdos junto a mi familia aunque muchos de ellos ya no están pero esos recuerdos siguen vivos en mi corazón mientras viva.Os deseo unas bonitas fiestas junto a vuestros amigos y familiares.

  4. Emejota #
    4

    Eres un nostálgico. Para mí, lo más bello de la Navidad está en los ojos de los niños. Ilusión.

  5. 5

    Como siempre me ha encantado tu post, porque a mi también esta canción me ha llevado siempre a la nostalgia, tal vez por ser hija, nieta, sobrina de marinos y por ser un villancico que me traslada a mi niñez, a esos momentos en los que simplemente todo era ilusión.
    Gracias poe escribir tan bien.

  6. 6

    Molts d´anys, Pep Maria!

  7. Margo #
    7

    Bon día!

    En mi casa se celebran la Nochebuena y Navidad en familía, todos juntos, y algún añadido que otro también. No tengo árbol de Navidad, ni Nacimiento, ni bolas brillantes, ni espumillón,no estrenanos trajes especiales para la ocasión, ni siquiera nos repartimos regalos por “Papá Noel”. Pero tenemos lo más importante, los unos a los otros, en nuestra mesa se sirve la típica sopa de Nadal y un segundo plato que podrías comer en cualquier otro momento del año, nada especial, ni angulas del norte, ni bogavantes, ni nada parecido. Eso sí, cantamos villancicos o simplemente los escuchamos durante la cena, los niños bailan, hacemos tertulia después de cenar, reimos contando anécdotas y
    no podemos evitar ponernos nostálgicos al recordar a aquellos que ya no tenemos cerca.
    Esta Navidad, que para otros puede resultar insulsa y con ningún “glamour”, no la cambio yo por nada. Es nuestra manera de entender la Navidad, desde la sencillez y desde el cariño a la familia.

    Bon Nadal a tothom!

    Margo.