El Año Nuevo

Entre las distintas celebraciones de estos días, me quedaría siempre con la Nochebuena y la Navidad, y también con la noche de Reyes. En cambio, debo de reconocer que mi relación con la Nochevieja ha sido desde siempre un poco conflictiva y extraña. De todas las celebraciones del año, es quizás esta última la que me produce desde niño una mayor sensación de melancolía, sensación que estoy seguro de que comparten muchísimas personas más, y no sólo en nuestro país. Pienso ahora en todas aquellas personas que en Gran Bretaña o en Estados Unidos cantan cada Nochevieja Auld Lang Syne, por ejemplo en Times Square de Nueva York, mientras miles de fuegos artificiales iluminan la ciudad. En esa hermosísima canción se brinda, en realidad, por los viejos tiempos, por los tiempos ya vividos, no por los que en breve vendrán, aunque en el fondo haya también implícito en ese tema un mensaje de solidaridad y de esperanza. En Auld Lang Syne se brinda sobre todo por los tiempos en que fuimos jóvenes, en que quizás amamos o tal vez no, por los tiempos en que tuvimos amigos y en que fuimos descubriendo poco a poco las alegrías o los sinsabores de la vida, de nuestras propias vidas. La letra me parece no sólo muy bella, sino también muy oportuna para ser cantada en la última noche del año, porque, en realidad, nunca sabemos cómo serán los 365 -o 366- días que en principio tenemos siempre ante sí, aunque momentos antes de la llegada del nuevo año hayamos expresado de corazón nuestros deseos de que sea el mejor año posible. Para algunas personas, 2011 sin duda sí lo será, y seguro que también lo serán muchos de los años que vendrán a continuación, pero es imposible no recordar ahora a todas aquellas personas que celebraron la llegada de 2010 o de los años anteriores y que no se encuentran ya entre nosotros, o a aquellas otras personas que han vivido unos últimos años realmente muy, muy malos, a todos los niveles. En realidad, más que celebrar únicamente la llegada del Año Nuevo, que también, deberíamos de celebrar siempre la llegada de cada nuevo día que vivimos, de cada día que estamos en el mundo, aunque sea simplemente para soñar un futuro algo menos incierto, para recordar o para brindar por los buenos viejos tiempos.

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28

12 2010

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  1. 1

    es muy tonto