Yo también veo Teledeporte

Mi admirado Mariano Rajoy hizo ayer mismo, de forma implícita, una apasionada defensa de la televisión pública en un acto celebrado en Guadalajara con deportistas y militantes de su partido, así que aún tengo fundadas esperanzas de que cuando gobierne de nuevo el PP en España no todo vaya a ser privatización. “Si veo la televisión, lo que hay que ver es Teledeporte, porque, ¿cómo se queda uno más a gusto y feliz?, ¿cuando se ve Teledeporte o según qué servicios informativos?”, dijo Rajoy. A mí me ocurre un poco igual. Me gusta mucho más ver Teledeporte, sobre todo las retransmisiones de trofeos de tenis, que según qué programas informativos y debates, tanto los de algunos canales que se definen como progresistas como los de otros canales que se definen como conservadores, siendo estos últimos, curiosamente, los que normalmente más duros suelen ser con Rajoy, mucho más incluso que con José Luis Rodríguez Zapatero, que ya es ser duro con alguien. Como yo no soy de hacer mucho deporte, la verdad es que me relaja ver cómo lo practican con maestría otras personas al más alto nivel, muchas de ellas nacidas además en nuestro país, que en estos últimos años ha sido especialmente pródigo en el logro de imborrables éxitos deportivos. Cuando veo en Teledeporte un partido de tenis o de baloncesto, o una prueba ciclista o de atletismo, yo creo que mejora mi estado de salud en general, tanto a nivel físico como psicológico, como si yo mismo hiciera también algo de deporte en esos momentos. De ese modo, yo también me quedo entonces más a gusto y feliz, como el bueno de Mariano. En cambio, cuando veo según qué programas en los que únicamente se habla de política, y en donde algunos contertulios se dedican sistemática y metódicamente a mentir y a machacar, a machacar y a mentir, estoy seguro de que en esos instantes me suben, al mismo tiempo, la presión arterial, la bilirrubina y el nivel de glucemia en sangre, hasta unos límites que estoy seguro de que deben de ser bastante perjudiciales para mi salud. Ese mismo y profundo malestar físico y psicológico, acompañado de un profundo cansancio y aburrimiento, suelo experimentarlo también ahora cuando escucho a los portavoces de los distintos partidos en cada una de las instituciones de nuestra Comunidad, estén en el gobierno o estén en la oposición, quizás porque resulta ya prácticamente imposible llegar a creer mínimamente lo que día tras día repiten de forma machacona cada uno de ellos. Yo no soy mucho de dar consejos, pero creo que antes de leer o de escuchar según qué cosas, a más de uno de nuestros políticos le haría mucho bien ver de vez en cuando Teledeporte, como hacemos Rajoy y yo y millones de españoles.

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11 2010

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