Predicciones meteorológicas

Hubo una vez un tiempo en que las predicciones meteorológicas no eran tan fiables como sin duda lo son normalmente ahora. En aquella época, sentíamos siempre una cierta incertidumbre cuando los hombres y las mujeres del tiempo nos decían, a través de la tele, que iba a hacer sol, o que tendríamos muchísimo viento, o que llovería y llovería durante varios días seguidos. Un tema recurrente de conversación era entonces el de debatir sobre los niveles de acierto o no de las predicciones meteorológicas, y solía haber coincidencia en que habitualmente no eran muy elevados, sobre todo durante el otoño y la primavera. Pero eso era antes. Si ahora nos dicen en la televisión que mañana va a llover, llueve, y si nos dicen que hará sol, hace sol, y si nos dicen que va a ser un día raro, pues es un día raro, aunque por una cosa o por otra, no directamente relacionada con el tiempo, yo creo que todos los días lo son. Raros y extraños, quiero decir, aunque por supuesto puedan ser también fascinantes y maravillosos. A veces pienso que los actuales hombres y mujeres del tiempo nos podrían decir, incluso, la hora exacta a partir de la cual va a empezar a llover o el minuto justo en que dejará de hacerlo, así como los litros por metro cuadrado que caerán en cada localidad y, si me apuran, hasta en nuestra propia barriada o incluso en un tramo de nuestra misma calle. Por no hablar del kilometraje exacto de las rachas de viento o del porcentaje en el grado de humedad. En ocasiones, creo sinceramente que los hombres y las mujeres del tiempo de la actualidad se contienen un poco a la hora de hacer sus predicciones, para no apabullarnos, y por eso en ocasiones prefieren hablarnos de otras cosas o mostrarnos, por ejemplo, las hermosas fotografías que les remiten los televidentes, ya sean de un amanecer rojizo y sereno, de un espectacular rayo en una ciudad sumida en una tormenta o de un paisaje silencioso y nevado. Y eso teniendo en cuenta que por culpa del cambio climático uno no acaba de estar nunca seguro de casi nada, aunque también es cierto que sin el cambio climático uno no suele estar tampoco excesivamente seguro de gran cosa en su propia vida, quizás porque también nuestras propias existencias se mueven o se desarrollan a menudo del mismo modo que lo hace también el tiempo meteorológico, por las altas presiones, las bajas presiones, las perturbaciones, las situaciones estables, las olas de aire frío o las de aire tropical. Pero en nuestro caso sólo un vidente o nuestro estado de ánimo pueden predecir, y me temo que no siempre con acierto, si en la vida nos irá bien, regular o mal.

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10 2010

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  1. 1

    En mi opinión la fiabilidad de los pronósticos meteorológicos está sobrevalorada. En lo que se refiere a predicción de precipitaciones con tan sólo 24 horas de antelación, las principales fuentes de información meteorológica en España apenas consiguen mejorar el nivel de acierto que se obtiene con un criterio de predicción trivial. Algo tan simple como suponer que si hoy ha llovido en la localidad X también lo hará mañana, y si no ha llovido no lo hará, consigue unos niveles de acierto comparables. Más información sobre este tema aquí.