La política balear es hoy Can Bum

La dedicación y el esfuerzo que, en general, está destinando la clase política balear a tenernos entretenidos a todos a lo largo de esta legislatura no tiene precio. Ni siquiera James Cameron y su Avatar en tres dimensiones es capaz de ofrecernos en la actualidad tanta variedad y emoción. Desde hace tiempo, rara es la semana en la que no pasa algo fuera de lo normal que merezca los titulares y las portadas de todos los medios de comunicación isleños e incluso nacionales. Cuando no es una imputación o una declaración ante el juez es la ruptura de un pacto, y cuando no es una crisis interna o una dimisión es una iniciativa que se presenta de la peor manera posible. Sin embargo, hay que reconocer que en estas últimas semanas la mayor parte de partidos de las Islas están superando muy ampliamente cualquier tipo de posible expectativa que se pudiera tener en este sentido, y de un modo muy especial el PP balear, que es el que parece poner un mayor ímpetu y empeño en intentar distraernos y en captar nuestra atención. Esta misma semana, sin ir más lejos, hemos visto cómo el mismo partido -Unió Mallorquina- que hace unos pocos meses culpaba de casi todos los males del mundo a Aina Calvo y apoyaba además una posible moción de censura del PP contra ella, es el que ahora le ofrece a la alcaldesa de Palma la posibilidad de alcanzar un pacto estable hasta el final del actual mandato. Mientras tanto, en el Consell de Ibiza ha dimitido por dignidad y honestidad personal el consejero de Política Territorial, Miquel Ramon, sin que el presidente insular, Xico Tarrés, haya movido un solo músculo ni haya pestañeado lo más mínimo. Al mismo tiempo, el Govern decide prorrogar los Presupuestos de la Comunidad sin darnos la oportunidad de que podamos conocer en el Parlament cuál era el proyecto que inicialmente quería aprobar el bipartito. ¿Seguirán hablando Francesc Antich y Gabriel Barceló de transparencia tan jactanciosamente como lo hacían hasta ahora?  Pero sin duda, el asunto político estrella de esta semana ha sido la decisión de José Ramón Bauzá de designar a Maria Salom como candidata del PP al Consell de Mallorca, decisión que ha provocado la enésima disputa interna entre el sector llamado regionalista y el sector llamado españolista del partido. Si uno lee con atención en Internet los comentarios que ha provocado cada una de las últimas decisiones de Bauzá, observará que es tal la saña y la brutalidad con que se insultan, se ofenden o se menosprecian mutua y recíprocamente los seguidores más airados de ambos sectores del PP balear, que ni siquiera un Antoni Diéguez o un Eberhard Grosske en sus mejores momentos de diatribas contra el PP serían capaces de llegar a un nivel tan extremo de desprecio y de crueldad. Y sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora no es nada comparado con lo que podremos ver el día en que sea designado de forma oficial el candidato o candidata del PP a la Alcaldía de Palma. Si hoy aquí la política es ya Can Bum, es mejor no imaginarse, al menos por ahora, lo que puede llegar a ser mañana.

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10 2010

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