La devoción por el tacón de aguja

Cada cierto tiempo, los traumatólogos y los podólogos más responsables nos advierten muy seriamente acerca de los inconvenientes de calzar zapatos con demasiado tacón, inconvenientes que pueden acabar convirtiéndose en problemas en los pies, las rodillas o la espalda cuando se usan de foma habitual zapatos con más de cinco centímetros de altura. Año tras año, dichos especialistas suelen mostrar, además, una preocupación realmente muy especial por el calzado específico femenino, normalmente de una mayor altura que el masculino. Sin embargo, y pese a esas sabias advertencias médicas, desde hace tres décadas rara es la temporada en que no están de moda, en mayor o menor medida, los zapatos y las sandalias de tacón alto y fino, los tacones de aguja, los stilettos, los taconazos o los tacones de vértigo, que pueden llegar a situarse entre los diez y los quince centímetros de altura, aproximadamente, algo que un espectador o un analista en principio neutral puede considerar sin duda excesivo, o incluso directamente un suplicio, palabra que además muchas mujeres utilizan para calificar el hecho mismo de portar o de haber portado en alguna ocasión zapatos de estas características. No obstante, también es cierto que hay un número importante de mujeres que, en cambio, se declaran absolutamente apasionadas e incondicionales de este tipo de calzado, un calzado que además gustan de llevar prácticamente cada día, ya sea por razones de estética, de estilización, de elegancia, de sutil seducción o incluso de una muy profunda y sugerente sensualidad, sin que ninguna de estas cinco razones sea en absoluto excluyente de las demás. En cuanto al espectador o al analista de estos hechos, puede ocurrir que en este caso no sea tampoco del todo neutral, sobre todo si siente una profunda devoción por la observación de unos pies hermosos, como le ocurría a Mario Benedetti en el poema del mismo título, o una devoción aún mayor por unos pies igualmente hermosos y cuidados que portan unos zapatos, unas botas o unas sandalias de tacón de aguja con cintas o tiras muy finas de piel, que llegan muy elegante y finamente hasta la altura de los tobillos o a veces un poco más allá. En determinadas circunstancias o en situaciones muy concretas, la combinación de estas muy potentes armas de seducción con prendas de vestir o complementos en donde están presentes la seda, las joyas o el cuero negro son o pueden ser el preludio de un tipo de actuaciones llamémoslas afectivas o amorosas que en ningún caso son objeto de estudio en el frío, racional y aséptico análisis de hoy. Un análisis en el que aun reconociendo que los traumatólogos y los podólogos tienen, sin ninguna duda, toda la razón del mundo, uno desearía que en el fondo, y desde el máximo respeto a la salud y a la libertad de todos, no se acabase nunca la profunda y misteriosa devoción que algunos hombres y algunas mujeres sienten por los pies hermosos, los stilettos y el tacón de aguja.

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10 2010

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  1. Antonia #
    1

    hay algo más hermoso que un zapato de salón con un estupendo tacón de aguja????? ohhh my god!! soy una enamorada del calzado, en todas sus versiones, eso sí, con un mínimo de 7 cm. y usados a diario

  2. Tu Admiradora #
    2

    Creo que precisamente para vosotros los hombres los tacones son una de vuestras fantasías, junto con otras prendas que nombras, o una buena minifalda e incluso con los vaqueros os gusta mirarlos, y a nosotras, no generalizaré por si acaso, a algunas también alguna vez nos ha gustado oir…….”esperamé con los tacones puestos”.