El resbalón de José Ramón Bauzá

Todos podemos tener un mal día y todos podemos equivocarnos. De hecho, podríamos ir un poco más allá y afirmar, sin temor a equivocarnos, y valga la redundancia, que todos hemos tenido alguna vez un mal día -incluso varios malos días en un mismo día- y que todos nos hemos equivocado en alguna ocasión. Así le pasó hoy al presidente del PP balear, José Ramón Bauzá, con la polémica provocada sobre la normativa que tiene previsto derogar en caso de suceder al socialista Francesc Antich al frente del Ejecutivo autonómico. Por la mañana, Bauzá había afirmado en Ona Mallorca que tenía previsto derogar la Ley de Normalización Lingüística, de 1986, y por la tarde ha dicho que lo que en realidad había querido decir unas pocas horas antes era que lo que derogará será el llamado Decreto de Mínimos, de 1997. Ambas normas, aprobadas cuando el PP gobernaba en Baleares. De inmediato, han surgido todo tipo de interpretaciones sobre lo que habría sucedido realmente hoy en ese breve intervalo de tiempo. Hay quienes dicen que el sector regionalista del PP habría obligado a Bauzá a rectificar de inmediato, y quienes señalan que el propio Bauzá habría decidido dar marcha atrás con respecto a sus propósitos iniciales al ver la espectacular reacción habida en contra de su primer anuncio. Sin embargo, ocurre que incluso en el caso de la hipótesis en principio más favorable para el líder popular, la de que habría cometido un error o un lapsus al que no se tendría que dar mayor importancia, habría motivos para, al menos, sentirse algo preocupados por el hecho de que a estas alturas el candidato del partido más votado en Baleares y con muchísimas opciones de sustituir a Antich -al menos hasta hoy-, todavía pueda confundir la citada ley con el mencionado decreto. Por poner dos ejemplos concretos, desde hace tiempo sabemos qué piensa Carlos Delgado en materia lingüística y sabemos también qué piensa Jaume Font, pues las posiciones de ambos son nítidas y claras en este sentido, lo que siempre merece un gran respeto, más allá de lo que uno mismo pueda pensar sobre este asunto. En cambio, después de lo sucedido hoy puede haber quien se pregunte de buena fe en qué posición se encuentra exactamente José Ramón Bauzá, algo que no le beneficia ni a él ni a su partido. Bauzá ha conseguido hoy algo realmente difícil, provocar un descontento generalizado en casi todo el mundo, incluidos los militantes y simpatizantes de la propia formación que preside, pues quienes están más cerca de los postulados de Delgado ven en esa rectificación una posible falta de valentía, y quienes están más próximos a los postulados de Font critican que Bauzá cuestione la unidad de la lengua catalana. Personalmente, creo que existe un consenso mayoritario en la sociedad balear acerca de que en las Islas se habla la lengua catalana, si bien con un léxico específico propio del Archipiélago, en buena medida muy diferente del que se habla en Cataluña. En este sentido, debería de preocuparnos el gran empobrecimiento que ha habido en estos últimos años del catalán que se habla en Mallorca -que también podemos llamar mallorquín- por la adopción mecánica y acrítica de palabras o expresiones que forman parte del catalán estándar que se habla en Cataluña, pero que nunca se utilizaron en la isla ni forman parte de nuestra tradición oral. Otra cuestión, más política que lingüística, es saber si las personas que hablan en castellano pueden haber sido discriminadas en alguna ocasión, algo que no debería de permitirse en ningún caso, como tampoco en el caso de quien se expresa en catalán, o si hay partidos que defienden la existencia de los llamados Països Catalans, idea que de forma mayoritaria rechazan los habitantes de las cuatro islas. Creo honestamente que la mayor parte de votantes del PP, con pequeñas variantes, lo ven también así. No hace falta tener grandes dotes adivinatorias para aventurar que si Bauzá opta por seguir otra línea en materia lingüística, ganará unos votos que ahora tenía perdidos y perderá otros que tenía ya ganados, pero me temo que serán muchos más los que perderá que los que ganará, por lo que al final no podrá derogar -ni aprobar- ya nada, porque volverá a gobernar Francesc Antich.

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10 2010

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  1. focus #
    1

    Hola Josep,desde mi punto de vista el Sr. Bauzá ha caído en lo que podríamos llamar amistades peligrosas,ciertas amistades que todos conocemos y que le han inducido a lanzar un globo sonda con el fin de comprobar por una parte la reacción de la opinión pública y por otra, darse a conocer ante el electorado castellano-parlante por si creían a priori que por el simple hecho de apellidarse Bauzá podría tratarse de un político procatalanista más.
    Sin embargo de las malas amistades,si fuese hijo mío le prohibiría frecuentar (y por dar alguna pista, es alcalde y pésimo administrador,) por sus ideas fascistoides y peligrosas en una sociedad multicultural como es la Balear,de esas amistades digo, hay que tener mucho cuidado tanto el PP como los ciudadanos,pues parece que el enfrentamiento visceral entre autóctonos y no autóctonos, por ese motivo es ya un hecho a juzgar por los foros.