El fin del mundo está cerca

Un buen amigo me ha comentado hoy que las dos fechas más probables para el fin del mundo parecen ser en estos momentos los años 2012 y 2040, según ha podido descubrir hablando con varios amigos suyos y viendo determinadas informaciones y reportajes a través de Google y de Youtube. Yo, por mi parte, ya sospechaba que algo no iba demasiado bien desde hacía algún tiempo. Y no sólo por la crisis. Lo podía comprobar cada noche televisiva escuchando a algunos de los contertulios más clarividentes y visionarios de El gato al agua, que ya dejaban entrever con gran vehemencia no que el Apocalipsis llegaría en breve, sino que de hecho habría ya llegado, si bien de momento sólo a España, por culpa -no haría falta decirlo- de José Luis Rodríguez Zapatero, que vendría a ser, para dichos contertulios, como una especie de híbrido entre un ser galáctico de otro planeta y un terrorífico ángel caído. La teoría de que el fin del mundo podría llegar en 2012 me ha causado, al escucharla, una honda preocupación, no tanto por mí sino por el bueno de Mariano Rajoy, ya que de este modo sería verdad que, como habían predicho sus críticos, nunca podría llegar a ganar a Zapatero. Sin embargo, mi buen amigo me ha tranquilizado y me ha dicho que la fecha prevista para el final de todo sería, según Nostradamus, el 21 de diciembre de 2012. Así que Rajoy podría gobernar aún al menos durante medio año, y algunas cosas creo yo que sí podría llegar a arreglar, sobre todo sabiendo que no tendría que preocuparse ya de intentar reducir la deuda o el déficit. En cuanto a mí, no sé muy bien qué hacer a partir de ahora, pues llevaba varios meses haciendo caso a mi buen médico de cabecera y portándome extraordinariamente bien, manteniendo cada día a raya al colesterol y a los trigliceridos, para acabar descubriendo ahora, ya ven, que casi sería mejor, al menos anímicamente, volver a comer cada día aquellos robiols y crespells que tan feliz y dichoso me hacían no hace aún demasiado tiempo. Si al final todo ha de acabar en 2012, quizás sería bueno empezar a relativizar muchas de las cosas que ahora nos preocupan, y valorar en cambio las verdaderamente importantes, como por ejemplo nuestros éxitos deportivos. Así, nos quedará el consuelo de que podremos irnos de este mundo con la satisfacción del deber cumplido, sabiendo que al menos hemos ganado un Mundial de Fútbol, porque todo apunta a que seguramente no habrá ya tiempo para más. Claro que también nos dijeron hace una década que el fin del mundo sería el año 2000 o el 2001, y ya ven, aún seguimos aquí. Si el Apocalipsis llegase en cambio en 2040, yo ya sería entonces muy viejecito -de seguir aquí- y viviría además en una sociedad en la que muy posiblemente la economía mundial llevaría ya varios años en la más absoluta bancarrota. Por no hablar de los efectos del cambio climático, que no cabe duda de que entonces serían aún mucho peores que ahora. Sea en una fecha o sea en otra, en estos momentos sólo se me ocurre dar un único y sabio consejo a las personas que conozco: Arrepentíos, el fin del mundo está cerca.

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10 2010

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