Ya volvemos a ser nosotros mismos

El espectacular triple del serbio Teodosic a tres segundos del final, dejó a nuestra querida selección fuera de la lucha por las medallas en el Mundial de Turquía. Serbia pasaba a semifinales y nosotros tendremos que luchar ahora por el quinto puesto. Posiblemente, muchos españoles pensamos justo en aquel instante: “Ya volvemos a ser nosotros mismos”. Desde hacía casi dos meses, yo tenía puesta en mi balcón la bandera de España, pensando, con gran ilusión, que serviría tanto para el Mundial de Fútbol como para el de Baloncesto, así que ahora no sé muy bien qué hacer con ella, si dejarla un poco más de tiempo al aire libre, mientras se va destiñendo poco a poco, o quitarla hasta la celebración de un nuevo evento deportivo. El modo en que perdimos el partido ante Serbia y el hecho de no poder optar ahora ya a medalla yo creo que nos retrotrajo, de algún modo, a otros años, a aquellos en los que hacíamos siempre referencia a la fatalidad, al entrenador, a los árbitros o a la mala suerte para intentar justificar nuestros fracasos o nuestras irremediables derrotas deportivas. Sin duda, llevábamos ahora varios años muy mal acostumbrados, tanto en el baloncesto y en el fútbol, como en otros deportes. Así que también resultó un poco dolorosa la goleada recibida el pasado martes de la gran selección argentina de fútbol, que, por otra parte, es una de las mejores del mundo en estos momentos. Sea como sea, esta semana ha habido ya al menos dos apuntes, que esperemos que se queden sólo en eso, en apuntes, de que, por unas cosas o por otras, ya volvemos a ser nosotros mismos. Por otra parte, en este recién iniciado mes de septiembre han vuelto de nuevo las tertulias políticas en la radio y en la televisión, y con ellas han vuelto también los contertulios que sacan fuego y azufre por la boca, sea en una dirección ideológica o sea en otra, aunque en determinados espacios casi todas las quemaduras se las acabe llevando casi siempre José Luis Rodríguez Zapatero, mientras Esperanza Aguirre -que no el bueno de Rajoy, que también recibe lo suyo- sale siempre milagrosamente indemne. Nuestro querido y chamuscado Gobierno, por su parte, vuelve por donde solía, es decir, improvisando y cambiando de idea casi a cada momento, ahora te puedes endeudar, ahora no puedes, ahora sí, pero con condiciones, ahora te subo los impuestos, ahora no te los subo, ahora apoyo a Tomás Gómez, ahora apoyo a Trinidad Jiménez, ahora digo que no apoyo a ninguno de los dos. No hay ninguna duda. Ya volvemos a ser nosotros mismos. El mundo cambia ahora casi cada día, a una velocidad realmente de vértigo, tanto, que hasta el mismísimo Fidel Castro acaba de decir en una reciente entrevista que “el modelo cubano ya no nos funciona ni a nosotros”. Me froto los ojos y me quito las legañas una a una, pues lo veo y no lo creo. A veces parece que somos ya sólo los españoles los únicos que estamos empeñados en no cambiar, crispados a casi todas horas, lo mismo en las columnas periodísticas que en los comentarios a los que dan lugar, lo mismo en los debates políticos que en los programas del corazón. Y encima, ayer entró el triple imposible de Teodosic. Podemos estar tranquilos, sí. Ya volvemos a ser nosotros mismos.

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09 2010

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