Miguelín, el niño de Zapatero

Si la memoria no me falla, creo que la famosa y entrañable niña de Rajoy iba a ser bautizada con el nombre de Victoria Esperanza el 9 de marzo de 2008, pero los resultados electorales obtenidos por el PP en aquella fecha aconsejaron finalmente, yo creo que con muy buen criterio, posponer dicho bautizo al menos por algún tiempo. Dos años después, y tal vez para no ser menos que el bueno de Mariano, nuestro querido presidente nos acaba de presentar a su propio niño, que a pesar de ser sólo un bebé mide casi siete metros de altura, y que a pesar de no haber sido quizás aún bautizado tiene ya nombre de pila y se llama Miguelín. Como desde hace algún tiempo yo creo que nos encontramos casi todos un poco bajos de ánimo, si exceptuamos el maravilloso “subidón” puntual del Mundial de Fútbol, me alegró ver que José Luis Rodríguez Zapatero intentaba infundirnos el pasado lunes un poquito de esperanza y de ilusión desde el pabellón español de la Expo de Shanghai. Allí estaba él, con su sonrisa habitual, junto a Miguelín, el bebé robotizado ideado por la gran cineasta Isabel Coixet como mascota española en dicha muestra. “El tamaño del futuro de España es del tamaño del niño, de Miguelín”, nos dijo con su habitual convicción nuestro querido presidente, aunque la verdad es que no acabé de entender muy bien qué quiso decir exactamente con estas palabras, como cuando hace unos pocos meses dijo también aquello de que “la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. De hecho, yo creo que tampoco Miguelín debió de entenderle del todo, pues vi que entornaba suavemente los ojos, como si fuera a quedarse dormido, y que abría un poquito la boca, no sé si porque tenía un poco de hambre o simplemente como un pequeño gesto de incredulidad y de sorpresa, porque aunque uno sea sólo un bebé, es bien sabido que desde muy pronto empieza a darse ya cuenta de todas las cosas, y más si se trata de un bebé robótico y cibernético, como ocurre en este caso. Lo más probable es que el propósito de Zapatero fuera, a través de su curiosa y chocante comparación, intentar persuadirnos de que a nuestro país le espera un gran futuro, acorde con el gran tamaño de Miguelín, pero de momento lo único comparable en cuanto a tamaño con ese dulce y gracioso bebé gigante son nuestro déficit y nuestra tasa de desempleo. Por esas y otras razones, yo he creído ver en la mirada de Miguelín la misma tristeza que seguramente debió de tener Victoria Esperanza, la niña de Rajoy, cuando hace dos años supo que en aquel momento no iba a ser bautizada, una tristeza tranquila, como la de muchos españoles hoy, algo ensimismada y melancólica.

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01

09 2010

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  1. luis #
    1

    Una alegría y un placer volverte a ver Josep Maria.. salud y suerte¡¡

  2. Marian #
    2

    Me ha encantado!! Estoy muy feliz de volver a leerte. No lo dejes, por favor, sigue siempre escribiendo.

  3. carlos #
    3

    Me auno a las felecitaciones, por fin te volvemos a tener, que sea por mucho tiempo.Un saludo pep.

  4. postulante a hada #
    4

    Zapatero VS El error de las causas imaginarias.
    Me hubiera gustado hablar sobre el cine de Coixet y Wong Kar-wai haciendo un paralelismo con España y China. Pero rápidamente pensé:¿Qué cosas positivas tienen en común estos 2 países? Hmm…De Coixet y Kar-wai se que su cine parte de los mismos fundamentos: el desamor, la soledad y el amor.
    Entre España y China, se me ocurren los puntos en común que tienen, por cierto, negativos. La querencia de los 2 por países como…hmm…Venezuela?, Irán?.
    Ejemplo: En Orinoquia (Venezuela) se abrió la segunda fábrica de móviles que, con tecnología china pretende ser impuesta a los venezolanos, eso sí, a precios de camaradas y compañeros!.
    Que ZP diga que España es “plural, moderno rico en tradiciones y además volcado en la innovación y los avances tecnológicos”. Me hace rechinar un poco los dientes, y supongo que para demostrar la buena salud económica, lo bien que marcha las empresas españolas y a qué nivel funciona la creación de riqueza y empleo, le acompañan en su misión a Shanghái el presidente de los empresarios españoles, que acaba de echar el cierre en varias de sus compañías dejando a unos 1.500 trabajadores en la calle. Lo chinos deben alucinar. También me produce resquemor que Bono les acompañe. ¿A qué ha ido? ¿En calidad de qué?. En mi opinión no es una labor del presidente del Congreso, aunque puede ser que esté entrenándose para ministro de turismo, quién sabe…
    Me gustaría que el Ministro de turno explicara y desglosara el montante de estos gastos a los que tenemos derecho a conocer todos los españoles. Que no se olvide que han sido 10.000 millones de las antigüas pesetas.
    Zapatero se ha ido a Shanghái (pronúnciese San Gay, como si fuera el patrón de los homosexuales) a hacerse una foto con una imitación de la Copa del Mundo de fútbol y un niño de plástico. Miguelín será para compensar la ley del aborto?. Aish…qué nos faltará por ver!.
    Vaya, volvemos al cine. Y tenemos una historia de soledad, amor y desamor entre la niña de Rajoy, Sor Aya y el niño de Zapatero, San Gay.