Mariano Rajoy, como agua de mayo

En la historia reciente de nuestra democracia, es innegable que ha habido distintos líderes de uno u otro partido que han despertado verdaderas pasiones en el mejor momento de su carrera política, desde Adolfo Suárez hasta Felipe González, desde Julio Anguita hasta José María Aznar. En este sentido, algo parece haber cambiado en nuestro país en estos últimos años. Si José Luis Rodríguez Zapatero despertó alguna pasión en algún momento determinado, yo creo que no llegó a ser nunca excesiva, y además uno tiene la impresión de que dicha pasión debe de haberse extinguido ya más o menos por completo, más que la de Belén Esteban por Jesulín o la de Julián Muñoz por Isabel Pantoja. En cuanto a Mariano Rajoy, hasta ahora no ha sido, para qué vamos a negarlo, un ejemplo de lo que podríamos considerar como un candidato especialmente persuasivo y seductor. Sin embargo, yo creo que esto último puede empezar a cambiar desde ya mismo, a tenor de lo visto el pasado viernes por la tarde en el mitin que Rajoy dio en Palma. Mientras el líder popular estaba interviniendo desde la tribuna, una asistente al acto mostró públicamente y de improviso un gran entusiasmo hacia él, al mismo tiempo que expresaba su esperanza de que vuelva a Mallorca en la próxima campaña electoral, previa a un posible triunfo de los populares en el Archipiélago. “¡Te esperamos Mariano, como agua de mayo!”, dijo esa mujer con un gran chorro de voz, sin duda llena además de fe y de ilusión, para añadir justo a continuación y todavía con mayor ímpetu: “¡Como agua de mayo!”. El feliz y dichoso interpelado, mientras tanto, le respondió con una sonrisa de agradecimiento, diciéndole, en ese tono de voz amable y bonachón tan característico suyo: “Ya te digo que vendré, ya verás como vendré”. Es cierto que ese fue prácticamente el único gesto de admiración incondicional hacia Rajoy que se pudo escuchar a lo largo de las casi dos horas que duró el mitin, pero bueno, todo es empezar. Si Mariano es como el agua de mayo para esa buena mujer, debe de ser porque cuando ella piensa en Zapatero y en las próximas elecciones seguramente debe de pensar aquello de que, ay, “hasta el 40 de mayo no te quites el sayo”. En el fondo, estoy casi seguro de que Mariano Rajoy debió de sentirse muy bien el pasado viernes con el apoyo de esa admiradora fiel e incondicional, porque en política y en la vida en general, más que despertar pasiones, yo creo que lo que nos gustaría a casi todos es poder encontrar un amor tranquilo y constante, es decir, el amor verdadero, el que nunca nos falla, el que siempre está a nuestro lado. A uno mismo, sin ir más lejos, lo que de verdad le gustaría es que los lectores de los ‘duendes’ esperasen siempre este blog como esa señora esperará siempre al bueno de Mariano, o al menos hasta 2011, como la luz de la aurora, como el sol del otoño, como el agua de mayo.

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09 2010

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El comentario superior es el más reciente

  1. carlos #
    1

    lo esperamos josep, lo esperamos

  2. postulante a hada #
    2

    “Me esperaban como a la lluvia, Y abrían su boca como a la lluvia tardía”.

    Job 29:23