La crisis no nos ha hecho mejores

Durante un tiempo creí, quizás ingenuamente, que la profunda crisis económica que llevamos viviendo desde hace ya más de dos años tendría al menos un efecto positivo, el de hacernos un poco mejores, más compasivos, más solidarios, el de ser más comprensivos con quienes nos necesitan o con quienes nosotros necesitamos. Sin embargo, y con las excepciones que siempre hay cuando se viven o se producen situaciones muy difíciles tanto económica como socialmente, creo sinceramente que la crisis no nos ha hecho mejores, o no al menos en nuestro país. Por una parte, quienes no han sufrido directamente en ningún sentido esa crisis, siguen con un ritmo de vida que considero que acentúa aún un poco más los claros desniveles y desigualdades que todavía persisten en nuestra sociedad. Por esas paradojas que en ocasiones se producen, algunos programas de televisión están dedicados ahora de forma casi exclusiva a ensalzar el lujo extremo o a presentar a personas que presumen de su riqueza o de su exclusiva posición social. Para mí, lo siento, hay algo en esos programas que me disgusta muy profundamente, algo que considero como éticamente muy obsceno en todo ello, como también creo que hay algo muy obsceno en esas pugnas internas que en la actualidad vemos en casi todos los partidos, cuyo único objetivo parece ser el de asegurarse un buen puesto de salida en las próximas listas electorales, mientras al mismo tiempo los diferentes partidos se machacan unos a otros sin piedad, en una lucha cada vez más salvaje y despiadada en la que lo único que parece importar es la búsqueda o el mantenimiento del poder por el poder. Nada más. A veces, uno estaría tentado de preguntar, con el máximo respeto y desde luego queriendo evitar cualquier posible tipo de demagogia fácil: ¿Pero son la mayoría de ustedes realmente conscientes de que hay miles y miles de personas que lo están pasando de verdad muy, pero que muy mal?, ¿no se dan cuenta, acaso, de que a veces sentimos que nos utilizan a todos nosotros simplemente como una mera arma arrojadiza para intentar ganar unos pocos votos más? Todo ello mientras, por otra parte, en muchas empresas campan ahora a sus anchas la presión extrema, los malos modos, los continuos despidos no siempre bien explicados o justificados, y mientras los medios de comunicación parecemos en la actualidad más alejados que nunca de las verdaderas inquietudes y de los verdaderos problemas de la gente. Cuando esta crisis pase, que sin duda pasará, me temo que habrá dejado, y ojalá me equivoque por completo, muchísimos damnificados, muchas vidas rotas de una forma quizás ya definitiva, muchas almas abandonadas y perdidas que no podrán recuperarse ya nunca. Nunca.

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09 2010

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  1. Tu Admiradora #
    1

    Pep, estoy completamente de acuerdo contigo. Esos señores no viven el día a día como nosotros y no saben de todas esas personas que no es que no lleguen a final de mes, si no que ni siquiera saben como empezarlo. Como dice el refrán “la cuenta del pobre nunca sale” y ahora menos que nunca. Aunque a ellos que más les da.

  2. postulante a hada #
    2

    Lo único que la crisis hizo fue dejar al descubierto la falta de valores y principios. La carestía, hoy día, no es solamente económica. Tenemos una sociedad que sin objetos no sabe ser felíz. Lo deseable sería que no dejáramos que una crisis económica se convierta en una crisis humana. Recordando las palabras de Luciano de samósata In Antología: “la riqueza del alma es la única riqueza; los demás bienes son fecundos en dolores”. No podemos pedirle a la realidad más de lo que puede contener un vaso de agua. Así es la sociedad, prefiere mirar para otro lado mientras todo funcionaba medianamente bien, pero durmiendo como un virus aletargado, el tema de los valores, cuando el hombre se a visto reducido a persona ´no productiva´ no se vio como problema.
    Y dudo que lleguemos a ser mejores, lamentablemente el hombre no quiere ver sus miserias y no quiere esforzarse en cambiar cosas. Es la forma que tiene la vida de darnos una lección.