La carta de Jaume a José Ramón

Hoy en día se ha perdido casi por completo la hermosa y antigua costumbre de escribir cartas manuscritas a los familiares, a los amigos o a la persona amada, sobre todo, ay, a la persona amada. Pero en el PP balear parece ser que aún se mantiene esa romántica costumbre, como demostraría el escrito que acaba de remitir el portavoz popular en el Consell de Mallorca, Jaume Font, al presidente regional del partido, José Ramón Bauzá. Así que en el PP del Archipiélago nada de enviar fríos y asépticos sms, como hacen, por ejemplo, en el PSOE de Madrid durante estos días, sino sólo cálidas misivas personales que se dejan en la sede del partido. El contenido de la carta de Jaume Font aún no ha trascendido por completo, como por otra parte debe de ser, pero creo que todos confiamos en que no sea una carta de ruptura o de despedida, sino una en la que se plantee que ambos deben de darse todavía un poco de tiempo antes de tomar una decisión definitiva sobre su futuro, ya sea juntos o, ay, por separado. Lo más importante en estas situaciones de crisis afectiva o personal suele ser intentar resolver cuanto antes posibles malentendidos y, por supuesto, descartar lo antes posible la existencia de terceras personas en la relación, pues, en el primer supuesto, ahora mismo hay “barones” que un día dicen que Bauzá no escucha a nadie a la hora de tomar decisiones, y que al día siguiente le acusan justo de todo lo contrario, es decir, de dejarse influenciar por su entorno, del mismo modo que hay posibles votantes que le consideran demasiado moderado, incluso un pelín regionalista, y quienes afirman, en cambio, que en estos últimos meses se habría escorado demasiado hacia la derecha llamada españolista, influenciado, y eso sería el segundo supuesto, por Carlos Delgado, aunque, para ser justos, uno tiene la humilde impresión de que el alcalde de Calvià no es, en ningún caso, el tercero en discordia en esa relación hoy en crisis entre Jaume y José Ramón, entre otras razones porque Carlos nunca ha parecido ejercer una especial influencia sobre el segundo y porque uno ha creído ver, sobre todo desde hace un tiempo, que parece sintonizar mejor con, por ejemplo, José María Rodríguez, sintonía que además parece mutua. Así que cuando este viernes venga a Palma el bueno de Mariano Rajoy, estoy seguro de que no se aburrirá en absoluto, de tantas cosas como todos querrán contarle, no sé si sólo de viva voz o a lo mejor también por escrito. Incluso estoy también casi seguro de que cada vez que Mariano piensa en Baleares, como cuando piensa también en Madrid o en la Comunidad Valenciana, todo tipo de intensas emociones y de sensaciones deben de pasar sin duda por su mente, todas, menos la de la tranquilidad y la del aburrimiento.

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09 2010

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