Barack Obama o ‘Si tú me dices ven…’

Leyendo la agenda de hoy me he dado cuenta de que este mismo miércoles cumplen años nuestro querido presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, exactamente 50, y nuestro querido presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exactamente 49. Esta curiosa coincidencia, que reconozco que hasta ahora desconocía, podría ser una de las razones que explicarían el inocultable arrobo amoroso que siente Zapatero por Obama ya desde la primera vez que se vieron, o quizás incluso desde un poquito antes, aunque estoy seguro de que debe de haber también otras razones para explicar ese enamoramiento puro y platónico, ideológicas en su mayor parte, que en cierto modo acaban siendo también siempre un poco sentimentales. Cada vez que les veo juntos, no puedo evitar pensar en una de las canciones para mí más maravillosas de Los Panchos, Si tú me dices ven, porque así veo yo ahora a nuestro presidente, capaz de hacer cualquier cosa -o casi- por Obama, tanto si se la pide como si no. “Si tú me dices ven, lo dejo todo./ Si tú me dices ven, será todo para ti./ Mis momentos más ocultos,/ también te los daré./ Mis secretos, que son pocos,/ serán tuyos también”, dice la canción. Es cierto que Zapatero no domina el idioma inglés, y ni siquiera el idioma tejano, como en cambio sí hacía nuestro querido ex presidente, José María Aznar, cuando hablaba con George Bush, pero ya se sabe que el lenguaje del amor está hecho sobre todo de gestos, de miradas, de sonrisas, de un poco de ternura y de apenas dos o tres palabras. De hecho, no sé en qué idioma debieron de hablar el pasado mes de mayo, cuando Obama llamó a Zapatero para pedirle que tomase de inmediato medidas para intentar reducir el déficit público, pero lo cierto es que el líder demócrata norteamericano consiguió en apenas unos pocos minutos lo que no habían logrado en los doce meses anteriores ni la Unión Europea, ni el PP, ni parte de su propio partido, ni El País y ni siquiera, que ya es decir, su amigo Pedro J. Ramírez. Fue hablar con Obama y cambiar radicalmente de opinión, para pasar a anunciar el ‘decretazo’ apenas unos pocos días después. “Si tú me dices ven, todo cambiará./ Si tú me dices ven, habrá felicidad./ Si tú me dices ven, si tú me dices ven”, prosigue la canción. En el sentido último de esta estrofa creo que se encuentra también un poco la clave del recién recuperado optimismo y buen humor de nuestro presidente, tras unas semanas de melancolía y de tristeza, altibajos anímicos muy propios, por lo demás, de cualquier persona que está profundamente enamorada. Cada vez que Obama le llama, nuestro presidente se siente enseguida mejor y sonríe, y yo añadiría que incluso parece que levanta la ceja un poco más. Y nosotros, indirectamente, también nos sentimos entonces un poco mejor. Confiemos en que hoy Obama le llame y en que ambos puedan felicitarse al menos por sus respectivos cumpleaños, porque en estos momentos, la verdad, uno no ve tampoco muchos mayores motivos de dicha ni de felicitación.

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04

08 2010

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  1. ROSA #
    1

    Me encanta como escribe Josep Maria Aguiló!.Y por supuesto este articulo..
    Es el tiempo de mi sonrisa diaria cuando leo la prensa por internet.
    Gracias.

  2. 2

    La calidad de ZP como presidente es discutible, pero como ministro de Deportes no tiene igual. Desde que refundió esta cartera consigo mismo para ahorrar en tiempos de crisis, España y los españoles lo están ganando todo y más. No pasa una semana sin que uno o varios españoles se suban al cajón rotando entre los tres primeros: natación, tour, tenis, F1, Motociclismo, Atletismo, baloncesto y por supuesto fútbol. Si Eurovisión fuera un deporte, arrasaríamos. Quizá el PSOE pierda las elecciones en favor del PP (lo que no va a ser una mejora por muchos votos de ventaja que obtenga) pero aún así Mariano debería conservarle como estricto ministro de Deportes: será una garantía de futuro de cara a Londres 2012