El ejemplo de Carles Puyol

Hoy he sentido una gran alegría cuando he visto que Carles Puyol ha anunciado, a través de su blog, que continuará jugando con la selección española aún dos años más. Creo que es una excelente noticia para todos los aficionados al fútbol, y de un modo muy especial para quienes creemos que no es en absoluto incompatible sentirse esencialmente o en primer lugar catalán -o vasco, o andaluz, o canario, o madrileño- y al mismo tiempo desear jugar con España y dar lo mejor de uno mismo como jugador y como persona, como es el caso de este gran defensa del Barça y también de nuestra selección, que además nos llevó a la final con su golazo de cabeza ante Alemania. El Mundial de Sudáfrica creo que ha sido, en este sentido, un buen e inmejorable ejemplo de lo que estoy exponiendo ahora, pues han coincidido a las órdenes de Vicente del Bosque jugadores de diversas autonomías y regiones -o naciones, si alguien lo siente así- durante cincuenta días, y su convivencia ha sido exquisita desde el principio hasta el final de la competición. Y si pensamos ahora únicamente en los jugadores que tienen una relación más directa con Cataluña, ha habido en la selección catalanes que juegan fuera de su tierra de origen, catalanes que juegan desde siempre en el Barça y jugadores nacidos en otros puntos de España -o del Estado, si alguien lo siente así- que antes o ahora forman parte de la plantilla del club blaugrana. La pluralidad que un observador desapasionado puede ver en el día a día de nuestro país, en este mundo real, global y cambiante del siglo XXI, tiene también, por fortuna, un fiel reflejo en nuestra selección de fútbol. En este sentido, una de las imágenes que más me emocionó una vez concluido el partido contra Holanda y habiéndonos proclamado ya campeones del Mundo, fue la del intenso abrazo que se dieron Carles Puyol e Íker Casillas. Es cierto que desde ciertas columnas periodísticas y desde ciertos espacios de radio y de televisión se promueve, casi diariamente, el odio, el insulto, la intolerancia o la falta de respeto hacia quien piensa diferente, algo que ocurre tanto en una dirección como en otra. Y buena parte de nuestra actual clase política parece ir también, por desgracia, en esa misma línea, también tanto en una dirección como en otra. Quienes crean y mantienen ese clima constante de discordia civil creo que en el fondo son una minoría, pero como gritan u ofenden a través de los medios de comunicación o del poder, a veces puede parecer, por la resonancia y el eco que tienen, que son muchos más de los que realmente son en realidad. Es cierto que a veces resultan suficientes cuatro iluminados -o en ocasiones incluso algunos menos- para conducir a un país, a cualquier país, al desastre, pero quiero creer y creo todavía que en nuestro país hay aún una gran mayoría de personas capaces de respetar, de comprender, de disentir respetuosamente y de apostar por la convivencia, más allá de lo que en un momento dado puedan pensar, por ejemplo, del nuevo Estatut o de los toros, que creo que son las mismas personas que, desde cualquier rincón de Cataluña o de otros puntos de España, estoy seguro de que están o estarán hoy encantadas con la decisión del gran Carles Puyol.

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01

08 2010

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  1. 1

    Es un placer leer en estos días textos como el suyo.
    Es posible que alguien se sienta catalán y español? claro que sí, pero no nos lo ponen facil.

    Grandísima notícia la permanencia de Puyol en la selección, nos faltaran muchos más de 2 años para encontrar un posible suplente..

    Un saludo.