Mensajes de amor a 3.000 metros de altura

Los ‘duendes’ de hoy quizás deberían de haberse titulado en realidad La alegría en casa del pobre (II), porque la alegría de saber que a partir de ahora podremos utilizar los teléfonos móviles mientras nos encontramos volando en un avión ha durado sólo unas pocas horas, casi las mismas que he tardado en leer las condiciones que ha puesto el Ministerio de Industria para poder hacer efectiva esa autorización. Al parecer, para poder decirle a la persona amada que la amamos con locura, con melancolía o con desesperación -dependiendo de cada caso- y que sólo pensamos en ella, ya sea a bordo de un Boeing, de un McDonnell Douglas o de un Airbus -dependiendo también de cada caso-, deberemos de utilizar un servicio denominado Mobile Communication Aircraft (MCA), que sólo estará disponible en los aviones que estén volando a más de 3.000 metros de altura en el momento en que hagamos o recibamos una llamada de carácter afectivo, romántico o sentimental, y también de cualquier otro carácter, claro. Además, sólo podremos utilizar dicho servicio si nuestro operador se ha suscrito antes a él, para lo que previamente deberá de cumplir con una serie de requisitos técnicos fijados por la Unión Europea. No es que pretenda desanimarles, sobre todo si están enamorados y suelen volar además mucho en avión, pero de momento en nuestro país sólo hay, al menos por ahora, un único operador que ofrezca el servicio MCA y además no en todos los vuelos. Por si todo esto no fuera ya suficientemente complicado o disuasorio, lo peor de todo es que hablar por teléfono móvil o enviar mensajes mientras nos encontremos en las nubes o en el cielo será mucho más caro que hacerlo en la tierra o en el mar; de hecho, yo creo que nos costará casi tanto como a un astronauta de la NASA hacerlo desde la Estación Espacial Internacional. Así, el coste mínimo de una llamada será de siete euros, tanto si la hacemos nosotros como si la recibimos, mientras que el coste de un mensaje sms será de 1,77 euros, aunque en este caso sólo por lo que respecta al envío, ya que recibir un sms no nos costará absolutamente nada. En el fondo, la verdad es que creo que no debería de estar tan preocupado por las dificultades que presenta el servicio MCA, sobre todo por dos razones esenciales que en principio poco tienen que ver con el amor: porque casi nunca suelo andar muy bien de fondos y porque además casi nunca suelo viajar tampoco en avión.

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07 2010

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