Maria Pons Adrover

El pasado domingo fallecía en Palma Maria Pons Adrover, coautora, junto con Cristina Ferrer, de uno de los libros más valiosos que he tenido la suerte de poder leer en estos últimos años, Mestres republicanes. Ciutadanes compromeses, obra esencial para poder conocer la gran esperanza que se abrió en España y en Balears con la llegada de la Segunda República, del reconocimiento del derecho al voto de la mujer y de su progresiva incorporación a los distintos ámbitos educativos, sociales y profesionales de nuestro país. Esa gran esperanza se vería trágicamente truncada, como todos sabemos, con la llegada de la Guerra Civil y la posterior implantación de una dictadura, para volver a renacer luego con la llegada de la democracia en los años setenta del pasado siglo. En la contraportada del libro, Maria Pons y Cristina Ferrer se definían a sí mismas como maestras, investigadoras, feministas, de izquierdas y sindicalistas, pero sobre todo alumnas de la vida. Este interesantísimo estudio estaba dedicado a sus madres y también a “totes i cada una de les mestres que en qualque moment varen patir o pateixen censures, persecució, depuració i/o exili pel fet de ser dones i ciutadanes compromeses”. La dedicatoria manuscrita de mi ejemplar es de Cristina Ferrer, actual regidora de Igualtat i Drets Cívics del Ajuntament de Palma, que en el pasado mandato había sido ya edil en la oposición. Uno de los recuerdos más hermosos que conservo y que conservaré siempre de mi antigua etapa de redactor de información municipal de Última Hora es el de haber podido conocer, en el PSOE, en el PP, en UM, en el PSM, en EU-EV o en el Bloc, a personas de una excepcional valía política y humana, como por ejemplo Cristina Ferrer. No tuve la suerte de poder conocer personalmente a Maria Pons Adrover, pero al menos sí tuve la posibilidad de poder conocerla tanto a través de su gran labor en favor de la igualdad como también, en cierto modo, a través de los ojos y las palabras de Cristina. Hoy he leído un texto muy hermoso, En recuerdo de Maria Pons, escrito por su amiga Luz Martínez Ten, feminista, psicopedagoga y secretaria de Políticas Sociales de FETE-UGT, en su blog ‘Otra educación es posible’, texto que expresa mucho mejor de lo que podría hacerlo yo en estos momentos el ejemplo y el espejo que supuso Maria Pons para tantas y tantas personas a lo largo de su vida, tanto hombres como mujeres. “Su presencia nos transformaba, porque tenía la capacidad de indagar, preguntar y señalar todo aquello que le parecía injusto. Luchadora infatigable, nunca cejó en el empeño de construir un mundo más justo en el que las mujeres consiguiéramos nuestros plenos derechos”, dice Luz Martínez, y añade: “Creía en la educación, y por eso, trabajó en la formación del profesorado, proponiendo nuevos caminos para enseñar a los chicos y a las chicas a amar desde el respeto y el reconocimiento mutuo”. Esos nuevos caminos que Maria Pons Adrover propuso y defendió en la educación, deberían de ser siempre los únicos caminos que siguiéramos, los únicos caminos a seguir y a defender también en favor de la igualdad y del futuro.

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05

07 2010

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