La mejor España

El pasado lunes, el maestro Ignacio Camacho publicaba en ABC  una excelente columna titulada ‘España y España’, que considero que resumía y sintetizaba muy bien lo que estamos sintiendo muchos españoles al ver cómo juega y cómo gana los partidos nuestra selección en el Mundial, sentimiento que yo creo que se acrecentó aún más esta noche tras la merecida victoria ante Alemania con un golazo del gran Puyol, que nos condujo de forma directa a la final del próximo domingo ante Holanda. “Cuánto nos gustaría que España se pareciese a España. Que la selección fuese un trasunto del país, la metáfora de una nación fiable, exitosa, respetada, segura de sí misma”, escribía Ignacio Camacho, mientras expresaba al mismo tiempo su deseo de que la palabra España sonase “sin chirridos como el concepto matriz de una idea común de concordia” que englobase a catalanes, andaluces, asturianos, madrileños o vascos. Tras elogiar de forma absolutamente merecida a los jugadores de la ‘roja’, pasaba a reconocer en su columna el trabajo realizado por nuestro seleccionador. “Vicente del Bosque, que tira a socialdemócrata moderado, representa un estilo de dirección sin estridencias ni aventurismos que se echa de menos en el país real, tan entregado a espasmos, ocurrencias, experimentos e improvisaciones”, de ahí que el liderazgo de nuestro míster sea “sobrio, juicioso, maduro”. Y concluía Ignacio Camacho: “Ya quisiéramos que la nación tuviese la determinación, la coherencia y la impronta del equipo que la representa. Y ya nos gustaría, sobre todo, merecernos una España como ésa”. La España que estamos viendo desde que se inició el Mundial -yo diría que incluso el día que perdimos ante Suiza- es la mejor España, la España que sabe sobreponerse a las adversidades y que confía en sí misma, en su manera de hacer y de actuar, y que lo hace siempre con humildad y consciente de que cualquier verdadero reto supone siempre un gran esfuerzo por parte de todos, porque aunque nadie puede garantizar nunca por adelantado el éxito absoluto en ninguna empresa humana que se emprende, el esfuerzo es siempre esencial para poder llegar a alcanzar algún día los objetivos que en un primer momento nos pueden parecer demasiado lejanos o tal vez casi imposibles. El titular de portada del AS de mañana jueves es “¡Visca España!”, y la verdad es que me encanta, quizás porque en el fondo de mi corazón aún albergo la esperanza de que algún día llegaremos a merecernos, de verdad, una España como ésa, una España moderna y plural en la que quepamos todos. Esa misma España en la que Ignacio Camacho -y quiero creer que también la mayor parte de la gente de este país- se reconoce y al mismo tiempo también sueña.

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07

07 2010

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