La espera en el amor

No hay quizás días más felices y radiantes en nuestras propias vidas que aquellos en que empezamos a estar enamorados de alguien, de alguien que consideramos como un ser muy, muy especial, y en que intuimos también que esa persona concreta puede estar igualmente enamorada de nosotros. Días así suelen vivirse normalmente por vez primera casi siempre en la adolescencia, pero en ocasiones pueden darse también en la edad adulta, o incluso un poco más allá, en plena madurez, con la misma intensidad que en los años de la primera juventud. En esos momentos de profundo enamoramiento, nuestra sensibilidad a todos los niveles suele ser extrema, por lo que podemos pasar en apenas un segundo de la euforia más absoluta a la desesperación más profunda con tan sólo una palabra o un gesto inesperado. Esa desbordada sensibilidad parece impregnarlo a veces casi todo, como si pensar en esa persona y cerrar los ojos o tenerla físicamente ante nosotros tuviera el poder casi, casi, milagroso de hacer desaparecer nuestros problemas, nuestros miedos o nuestras inseguridades. Seguramente, los instantes mejores y al mismo tiempo también peores de esa situación afectiva especial son aquellos en que aún no sabemos si finalmente seremos correspondidos o no, cuando existe todavía como una especie de indefinición y sólo podemos fiarnos entonces de nuestras pequeñas o grandes intuiciones, unido quizás todo ello también al miedo a equivocarnos o incluso a meter la pata, que es un sentimiento que suele darse sobre todo en el caso de las personas más tímidas o reservadas. En estos tiempos actuales en que casi todo pasa o sucede casi siempre de un modo demasiado rápido o fugaz, incluida la amistad o el amor, que al final muy posiblemente no acaban siendo tales, resulta sin duda apasionante y sorprendente que puedan transcurrir semanas, meses o incluso años antes de que pueda llegar a hacerse finalmente efectiva una relación de amor entre dos personas que sin duda se quieren, personas que durante un periodo más o menos largo de tiempo habrán vivido una etapa irrepetible hecha de esperas, de sueños, de dudas, de temores, de ensimismamientos, de suspiros, de buenos y malos momentos, de miradas perdidas, hasta la llegada -si finalmente llega- del primer abrazo, de la primera caricia, del primer beso. Implícita o explícitamente, todos somos conscientes, o llegamos a serlo en algún momento, de la fragilidad de la vida, lo que supone que incluso el amor más maravilloso no pueda llegar a ser, al menos en principio, para siempre, inamovible y eterno, porque nosotros mismos no lo somos, al menos igualmente en principio, pero en toda vida hay o puede haber algunos momentos en que casi nos olvidamos de ello, en esos días felices y radiantes en que esperamos la llegada del amor y en que el amor, a su vez, también nos espera.

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07 2010

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  1. loli #
    1

    En ocasiones grandes amores apasionados se pierden por resentimientos,odios,celos.Quizás en esas relaciones sólo hubo atracción fisica y lo confundimos con amor.En una canción Juan bau decía,mi corazón sin ti ya no podrá latir,esto si es amor,cuándo amas tanto a esa persona que sólo buscas y prefieres su felicidad antes que la tuya propia,porque llena y transforma la existencia de cualquier persona.

  2. Tu Admiradora #
    2

    Así es.

  3. postulante a hada #
    3

    Aish..incluso el amor ya no es lo que era. Oscar Wilde en su cuento “el ruiseñor y la rosa” nos mostraba como un pajarillo estuvo toda la noche cantando con una espina clavada en el pecho, con el deseo de que su sangre tiñera el blanco de una flor para que el estudiante a la mañana siguiente pudiera ofrecérsela su amada. Hoy no solamnente huímos del sacrificio como alma que lleva el diablo, sino que por un quítamne de allá esas pajas rompemos el vínculo y, como seguimos unidos por la hipoteca, dividimos el pagoy ya está, tu por allí y yo por acá. Más, como es obligado utilizar el mismo techo, hemos encontrado una fórmula que eufemísticamente intitulamos “de relación abierta”. Ya pueden suponer lo que significa: que cada cual hace lo que le viene en gana.
    Aishh…felízmente seguiremos conociendo a personas que entregarán lo mejor de sí mismas y este ejemplo nos obligará a entusiasmar a los jóvenes diciéndoles !adelante, siempre adelante!, y como suele ocurrir aparecerá el escéptico de turno reclamando: “hacia dónde y para qué?. Grrr!!
    Pero yo siempre, siempre abogaré por seguir sintiéndome como una pastilla de alke-seltzer en un poquito de agua.