Gracias, España. Te quiero

Lo hemos conseguido. Hemos ganado la Copa del Mundo de fútbol por vez primera en nuestra historia. La han ganado por supuesto todos los jugadores de la selección y Vicente del Bosque, pero en cierto modo la hemos ganado también todos los españoles, todos los que durante generaciones soñamos con poder vivir algún día un momento así, un momento como el que tuvo lugar finalmente ayer en el partido entre España y Holanda. La copa que levantó Íker Casillas tras proclamarnos campeones del Mundial era también, de alguna forma, un poco la copa de todos los jugadores españoles que participaron en otras ediciones, en las de Argentina, Estados Unidos o Corea, en las que la mala suerte o la fatalidad pudieron más que nuestra capacidad o nuestro buen juego. La alegría después del triunfo era esta noche inmensa en todos los rincones de nuestro país, una alegría que nos unía a todos y que en estos momentos tan complicados por los que estamos pasando ahora, a nivel político, económico y social, yo creo que era una alegría que nos hacía, además, muchísima falta, quizás más falta que nunca. Es posible que parte de nuestra inmensa dicha fuera también por este motivo. En momentos así, uno sólo puede dar las gracias, a todos los jugadores y a nuestro querido míster por habernos dado tanta felicidad, y por haberlo hecho además jugando de verdad muy bien al fútbol, al primer toque, dando espectáculo, y a la vez siempre con humildad y siendo un ejemplo dentro y fuera del campo de fútbol. Todos los jugadores han estado bien, y todos merecerían ser destacados ahora sin una sola excepción, pero me gustaría citar ahora a Villa, a Xavi, a Casillas o a Iniesta, que con su golazo en la prórroga nos dio la Copa del Mundo. Es este también un momento para dar igualmente las gracias a todos los aficionados, a Manolo el del bombo -que tuvo que superar una fuerte gripe-, a los seguidores que estuvieron allí y a los que han estado aquí apoyando a la ‘roja’, a la Familia Real, a todos los que siempre creyeron en esta selección incluso cuando se perdió el primer partido ante Suiza. Y creo que hay que dar también las gracias a Telecinco por ofrecernos todos los partidos de la selección, y a todas las gentes de Sudáfrica, que con tanto cariño nos acogieron, y al Jabulani, y a las vuvuzelas, y por supuesto también al pulpo Paul, y a quienes nos han apoyado desde todos los rincones del mundo. Creo de verdad que a lo largo de todo el Mundial, y también en la final de ayer, hemos dado un ejemplo de juego limpio y vistoso, de cómo se puede ganar con nobleza, con inteligencia y practicando el “tiqui-taca”. Algunas veces, en el deporte y en la vida, también ganan los buenos. Algunas veces, en la vida y en el deporte, los sueños que parecían más imposibles también se cumplen. A nosotros nos pasó este 11 de julio, y creo que por ello sólo podemos decir ahora estas cuatro palabras: Gracias, España. Te quiero.

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07 2010

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  1. 1

    Un comentario precioso que resume muy bien lo que fue la noche de ayer,muy bien Pep-veo que te llaman asi- sintetizas muy bien por un lado la lucha de unos jugadores maravillosos ,que dieron hasta el final lo mejor de si mismos,mientras que por el otro resumes esa magia que desde dentro de nosotros mismos llegaba hasta ellos,y como eramos muchos
    esa fuerza se sintio.Ya somos campeones pero no solo en el terreno de
    juego,sino tambien en el area de resistir con coraje hasta casi el final,donde la suerte nos fue propicia.Propongo el domingo en lugar de comer paella comer pulpo.