El beso entre Íker y Sara

Dentro de unos años, cuando seamos un poquito más mayores que ahora y la memoria empiece a fallarnos entonces ya un poco, seguramente habrá muchas cosas de las que ya no nos acordaremos, de lo que hicimos ayer, de redactar la lista de la compra para ir al supermercado, de algunas conversaciones con amigos o vecinos, de lo que vimos ese mismo día en la televisión o de diversas situaciones cotidianas, pero yo creo que nos acordaremos siempre de nuestro primer título de campeones del mundo de fútbol, del gran gol de Andrés Iniesta a Holanda en la final del Mundial de Sudáfrica y del gran beso de Íker Casillas a Sara Carbonero en esa misma fecha y en ese mismo escenario, del mismo modo que nos acordamos aún ahora del beso en la playa entre Burt Lancaster y Deborah Kerr en De aquí a la eternidad, o del de Humphrey Borgart e Ingrid Bergman en Casablanca, o del beso de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en Titanic, o del primer beso entre Fiona y Shrek en Shrek. Entre este mes de julio de 2010 y el primer mes de julio en que muchos de nosotros estaremos ya feliz y dichosamente jubilados, yo creo que es casi seguro que Andrés Iniesta y sus compañeros de la selección volverán a vivir otros grandes éxitos deportivos, y nosotros con ellos, y es posible también que si el amor que sienten ahora Íker Casillas y Sara Carbonero fuera finalmente de ésos que solemos llamar “para toda la vida”, se acaben casando y tengan quizás incluso dos o tres hijos. Entonces, ya nadie se acordará de la polémica sobre si Sara Carbonero debería de haberse abstenido de informar sobre Íker Casillas dada su implicación sentimental en este caso, que yo creo sinceramente que no, entre otras razones porque si siguiéramos el mismo razonamiento de quienes defienden que sí debería de haberse abstenido, los medios de comunicación y los periodistas deberíamos de abstenernos también de informar de aquellos partidos políticos que desde el poder nos riegan generosamente con todo tipo de subvenciones o de aquellas empresas y multinacionales que más y mejor invierten en publicidad a todos los niveles, algo que, de producirse, acabaría suponiendo la práctica desaparición de casi todos los medios. Pero para mí, lo más importante de este caso y por lo que defiendo y defenderé siempre el espectacular beso televisivo entre Íker Casillas y Sara Carbonero, es que, actualizando ahora la letra de una de nuestras más famosas coplas, el español o la española cuando besan, es que besan de verdad, y a ninguno ni a ninguna le interesa besar por frivolidad, como cantaba el gran Manolo Escobar en El beso en España. Así que cuando yo sea viejecito, estoy seguro de que aún me acordaré del gran gol de Iniesta que nos dio nuestro primer Mundial y del gran beso de Íker y de Sara, porque a un español o a una española, le puede dar usted un beso en la mano, o puede darle un beso de hermano. Y así le besará cuanto quiera. Pero un beso de amor, ay, no se lo da a cualquiera.

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07 2010

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  1. 1

    Fue un beso precioso,de pelicula.Es uno de los besos mas bonitos,mas intensos,que he visto en mi vida,un beso que era un happy the end ,tras
    el triunfo de España en el mundial,para sus protagonistas,tras los duros
    y maliciosos comentarios sufridos por ellos,sin fundamento alguno.Un beso de amor,muy seguido por el publico, a juzgar por la cantidad de videos repetidos del mismo y es que necesitamos imagenes como esta que
    nos hagan vibrar de emocion y que perduren en el recuerdo,como el beso
    de Casablanca,Memorias de Africa ,Moulin Rouge…….