Lo nuestro es sufrir

Reconozcámoslo, como españoles, lo nuestro es sufrir. Ha sido así desde siempre, o al menos desde que existen los campeonatos del Mundo de fútbol, y así seguirá siendo previsiblemente en el presente y en el futuro. Por sufrir, sufrimos incluso hace dos años, cuando a pesar de jugar como los ángeles -los ángeles deben de jugar también al “tiqui-taca”- y de acabar ganando la final de la Eurocopa ante Alemania, a punto estuvimos de caer ante Italia en cuartos de final. Qué le vamos a hacer. Lo nuestro es sufrir. Sufrimos cuando perdemos, sufrimos cuando empatamos, sufrimos cuando ganamos justito, justito, sufrimos cuando llegamos a la prórroga o a los penaltis, sobre todo a los penaltis, sufrimos cuando caemos eliminados, sufrimos cuando pasamos a la siguiente fase, solemos sufrir a veces incluso también cuando vamos ganando con claridad y de repente todo se nos complica con un gol del rival, como nos pasó ayer ante la muy correosa selección de Chile cuando acortó distancias nada más iniciado el segundo tiempo. Lo nuestro es sufrir. Con Javier Clemente, con José Antonio Camacho, con Luis Aragonés o con Vicente del Bosque como entrenadores de la selección española, o con muchos de los jugadores del pasado o del presente, como a su vez me temo que sufren también ahora algunos de ellos, por ejemplo Íker Casillas por Sara Carbonero, y viceversa, o Gerard Piqué porque no hay partido en el que al pobre no le tengan que dar puntos, o Fernando Torres porque aún no ha conseguido de momento marcar ningún gol. Lo nuestro es sufrir. Por eso, más allá del fútbol, nos gustan los melodramas, y los culebrones, y las novelas románticas, y los programas del corazón, y las cosas que se cuentan en los patios de vecindad, y los boleros, y las baladas, y los tangos, y las rancheras, y los villancicos con las letras más tristes que en el mundo sea posible escuchar. Lo nuestro es sufrir, y por eso tenemos ahora a José Luis Rodríguez Zapatero de presidente, como antes tuvimos a José María Aznar. Sufrimos normalmente ya casi cada día, sólo con ver la actual situación política general o la especial profundidad de nuestra crisis económica. Como españoles, desengañémonos, lo nuestro es sufrir. Casi siempre sólo sufrir. Quizás por ello casi siempre estamos preparados para perder, pero casi nunca lo estamos para ganar, lo mismo en un mundial de fútbol que en la Lotería Primitiva o en nuestra propia vida personal.

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06 2010

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