El deseo y la realidad

En principio, solicitar la celebración de un pleno extraordinario para poder debatir en él diferentes propuestas para intentar reducir el déficit público es un deseo que no puede sino ser elogiado, sobre todo en la actual situación de grave crisis económica. El problema puede surgir en el camino que va desde el deseo de que se adopten medidas de ahorro a la realidad de cómo queremos que se concreten. Y ese problema surgió en mi opinión en el pleno celebrado ayer en el Ajuntament de Palma, pues de las 14 propuestas presentadas por el PP, la mayor parte de ellas o bien no podrán ejecutarse de inmediato o bien son o pueden ser inviables según la ley, a pesar de haber sido aprobadas por el pleno. Por otra parte, si recientemente se ha acordado entre todos los partidos con representación en Cort la creación de una comisión no permanente que deberá de redactar un plan de austeridad, creo que se entiende aún un poco menos la celebración de un pleno como el de ayer. Además, una de las citadas propuestas era, a mi juicio, profundamente demagógica y desafortunada, por no hablar de su más que dudosa legalidad, en concreto, la que inicialmente pedía la supresión de los cargos ejecutivos de las áreas de Urbanisme y de Habitatge, que luego se reconvirtió en una solicitud para que se elimine la partida presupuestaria destinada a pagar los sueldos de las regidoras no electas Yolanda Garví, por el PSOE, y Magdalena Palou, por el Bloc. Esta propuesta obtuvo el apoyo de UM, a pesar de que -no conviene olvidarlo- mientras el partido nacionalista formó parte del equipo de gobierno municipal, que preside la socialista Aina Calvo, contó también con un cargo ejecutivo no electo, en concreto, el regidor de Joventut i Esports. Ninguno de los argumentos esgrimidos por el portavoz de la oposición, el popular Julio Martínez, para justificar dicha propuesta logró convencerme ni me hizo cambiar tampoco de opinión, entre otras razones porque considero que Yolanda Garví y su equipo están llevando a cabo una muy buena labor en Urbanisme, quizás una de las áreas más complejas de cualquier consistorio, y porque pienso sinceramente que su hipotética no continuidad como edil ahora supondría un importante perjuicio en el desarrollo de la actividad política de nuestra ciudad, algo que podría decir también de Magdalena Palou y de otras personas del actual equipo de gobierno, y, para ser de verdad justos, también de varios ediles del Grupo Municipal Popular. En otras palabras, como ciudadano pienso que tanto unos como otros se están ganando muy bien su sueldo y que, por tanto, no tengo nada que objetar a ello. Suele decirse que dos no discuten si uno no quiere, algo que es muy de agradecer en el mundo de la política en momentos de grave crisis económica, que en Balears cuenta con el triste añadido de una evidente crisis institucional por muy diversas razones. Suele decirse también que mai no es perd per un tot sol. Mi deseo sería que, al igual que ocurre ahora en el Consell de Mallorca y también en parte en el Parlament, en el Ajuntament de Palma fuera posible que el equipo de gobierno y la oposición, o la oposición y el equipo de gobierno, pudieran tender más puentes de diálogo y de búsqueda del consenso en beneficio de toda la ciudadanía, pero me temo que visto lo visto pleno tras pleno, en este mandato ese deseo no llegará a convertirse ya nunca en realidad.

Acerca del autor

admin

Otras entradas por

Sitio web del autor

18

06 2010

La publicación de comentarios está cerrada.