¡Viva España! -con perdón-

Llevábamos tantos meses sumidos en una especie de desánimo muy profundo y colectivo, que la victoria de ayer de España frente a Portugal fue como una especie de bálsamo para nuestro últimamente algo maltrecho espíritu, yo diría que incluso lo fue para aquellas personas a las que no les gusta especialmente el fútbol. Nuestra crisis económica, nuestra deuda o nuestro déficit parecen hoy un poco menos crisis, un poco menos deuda y un poco menos déficit que ayer, y seguramente un poco más que mañana, o, mejor dicho, que el próximo sábado, en que nos jugamos con Paraguay nuestro pase a las semifinales del Mundial de Sudáfrica. Ese cambio anímico a mejor se lo debemos sin ninguna duda a un nuevo, genial y decisivo gol de Villa, y al brillante juego desplegado por todos los jugadores de nuestra selección ante un rival sin duda dificilísimo, más difícil casi que las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea a nuestra algo maltrecha economía. Tras el triunfo de ayer, me alegré de manera especial por Vicente del Bosque, que llevaba dos semanas soportando con gran estoicismo y elegancia todo tipo de críticas, muchas de ellas para mí completamente injustas. Del Bosque es no sólo una buena persona, como ha demostrado ya en numerosas ocasiones, sino también un muy buen entrenador, con el que el Real Madrid, por ejemplo, conquistó sus dos últimas Champions League. Antes del inicio del encuentro ante la selección lusa, le vi un poco más serio y preocupado de lo habitual en él, con el ojo derecho algo enrojecido, seguramente por la gran tensión vivida en los días previos a ese decisivo partido. Pero al final, por fortuna, sonrió, con esa sonrisa un poco como de hombre tímido y a la vez también un poco pillo que le es tan característica cuando está contento o de buen humor. Los jugadores de nuestra selección -muchos de ellos catalanes, por cierto- están consiguiendo que volvamos a tener fe e ilusión en nuestras posibilidades, yo diría que incluso también algo más allá del fútbol, o que los balcones de nuestras ciudades se vayan llenando poco a poco de banderas de España sin que nadie se avergüence o se sienta mal por ello, o que en muchas barriadas haya un niño pequeño feliz emulando en cada partido a ‘Manolo, el del bombo’ y gritando muy contento “España, to, to,to, España, to, to, to” sin que sus padres le hagan callar o los vecinos avisen a la Policía Local. Esa es también a veces la magia y el poder del fútbol, capaz de ilusionar de nuevo a un país entero gracias a la magia y al buen hacer de su selección, en este caso, de nuestra maravillosa y plural y conjuntada y “tiqui-tacatera” selección.

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30

06 2010

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  1. 1

    Que articulos mas bonitos escribes Josep Maria,los leo cada dia-perdona pero no se poner los acentos con el ordenador-tienes garra para escribir y ademas eres claro y honesto.Estoy completamente de acuerdo que estos dias -y no me gusta el futbool-la seleccion española nos ha echo disfrutar,nos ha unido en un grito de gooool unanime,olvidar nuestras preocupaciones y lanzar gritos de jubilo.

  2. xisco #
    2

    Al fin y al cabo todo esta alegría es también a los medios de comunicación, profesionales del lavado del cerebro