Una inmensa felicidad

Seguramente, nunca llegaremos a conocer del todo las causas reales por las que el PP y UM no llegaron a acordar finalmente la presentación de una moción de censura en Palma, si porque los nacionalistas habrían exigido mantener cargos y negociar puestos de trabajo, o si porque los populares al parecer no habrían aceptado mantener la actual política lingüística en favor de la lengua catalana, pero la verdad es que esa falta de acuerdo me llenó ayer de una inmensa felicidad, sobre todo cuando a última hora de la tarde leí el comunicado que decía que “el PP renuncia definitivamente a la moción de censura en el Ayuntamiento de Palma”. Desde el momento en que tanto el presidente de la Junta Territorial del PP de Palma, José María Rodríguez, como la presidenta de UM de Palma, Cristina Cerdó, iniciaron los primeros contactos para llegar a un acuerdo y presentar una moción contra la alcaldesa de la ciudad, la socialista Aina Calvo, estaba muy claro que ambos políticos llegarían a un acuerdo incluso antes de haber empezado a hablar, porque su único objetivo era “càrrecs per a uns i no rebostejar calaixos per als altres”, en palabras de un reconocido analista político, que calificó toda esa situación de “esperpent”, es decir, algo absurdo, algo con lo que además no estaban de acuerdo ni la mayor parte de los catorce ediles del PP de Palma ni destacados dirigentes de la formación popular y del partido nacionalista. Aun así, también es cierto que otros dirigentes -menores en número- sí querían dicha moción, como la quería también una parte del electorado de ambos partidos. Por mi parte, yo había ido expresando de forma reiterada mi oposición radical a que hubiera una moción de censura contra Aina Calvo, a pesar de que en las últimas elecciones municipales había votado la lista encabezada por Catalina Cirer, y en 2003 voté la lista encabezada por el llorado Ferran Trujillo. Como ya dije en una ocasión anterior, para mí el actual equipo de gobierno municipal -¡incluido Eberhard Grosske!- hace cosas bien, otras regular y otras mal, como cualquier otro equipo de gobierno, pero honestamente debo valorar y reconocer su esfuerzo y su gran dedicación a nuestra ciudad -algo con lo que coincide plenamente con el equipo de gobierno que presidió Cirer-, del mismo modo que considero que a pesar de estar en minoría desde hace tres meses, Palma no ha estado nunca paralizada en este sentido. Pero es sólo mi opinión, una opinión más. Lo digo porque en este mismo blog ha habido comentarios de lectores y lectoras que estaban en radical desacuerdo conmigo, algo que respeto profundamente, excepto en un caso, el del lector que bajo el epígrafe ‘¿Ecuánime tú?’ y con una dirección de e-mail falsa escribió un comentario a los ‘duendes’ titulados Ocho personas justas. Cuando doy una opinión, sea elogiosa o crítica, lo hago siempre con mi firma y dando la cara. Si me he equivocado, o he sido injusto, o alguien cree que he cometido algún error, algo que ha sucedido en diversas ocasiones desde que ejerzo mi labor de periodista, la persona afectada sabe que puede hablar conmigo o escribirme y que si considero que tiene razón, rectificaré, nunca me ha costado nada hacerlo cuando efectivamente he estado equivocado. Pero ni he consentido, ni consiento ni consentiré jamás que alguien que se ampara en la cobardía del anonimato y de un e-mail falso para atacarme brutal y personalmente me dé lecciones de periodismo ni de ética, ni hoy ni nunca, por muchos más años que yo que lleve en esta profesión. Si alguien considera que soy el peor periodista del mundo, si alguien cree que este es el peor blog del mundo, si alguien cree que soy la persona menos ecuánime del mundo, y me lo deja escrito en un comentario -aunque sea con pseudónimo- en esta página, ese comentario crítico se mantendrá siempre en esta página, siempre, porque así entiendo yo la libertad de expresión. Acabo ya. Durante tres meses todos los ciudadanos de Palma hemos vivido bajo una constante tensión añadida literalmente insoportable -moción de censura sí, moción de censura no- que en ningún caso nos merecíamos. En estos momentos, como sabemos bien, hay problemas económicos y sociales gravísimos en casi todos los rincones y ciudades del mundo, por la crisis económica que estamos padeciendo desde hace ya dos años y que aún puede prolongarse durante algún tiempo. Como ciudadano de Palma le pediría hoy a la alcaldesa y a algunos ediles de su equipo que, por favor, sean más receptivos a las propuestas del PP y más dialogantes, algo que a mi juicio ha faltado en no pocas ocasiones a lo largo de los tres primeros años de mandato, en donde la mayor parte de concejales del PP -y aquí no haría ninguna distinción entre cireristas y rodriguistas- han presentado a lo largo de ese tiempo propuestas que yo consideraba de verdad como muy valiosas y que finalmente no fueron tenidas en cuenta, pero no por razones programáticas, sino únicamente, o al menos eso me pareció sinceramente a mí, porque las había presentado el PP, algo que yo consideraba como muy injusto, como muy injusto me parecía también que se calificase a Aina Calvo de alcaldesa “okupa”. Como ciudadano de Palma le pido a todos los representantes del PSOE, del PP, del Bloc y de UM del consistorio palmesano que, por favor, hagan un esfuerzo adicional para llegar a entenderse en aquellos asuntos considerados como clave o esenciales para la ciudadanía. Y en 2011 decidirán una vez más las urnas, como debería de ser siempre. Esa es siempre la grandeza de la democracia, de la verdadera tolerancia y convivencia, y de la auténtica e irrenunciable libertad.

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01

05 2010

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  1. Luis #
    1

    Me parece un artículo con una reflexión correcta y ecuánime, ánimo José María

  2. carlos #
    2

    Enhorabuena pep.Yo creía que iban a presentar la moción de censura y

    al final me equivoqué. Aún así sigo teniendo al pp en cuarentena. Ah y

    te tengo como un buen periodista, y esta columna ni tocarla que ya nos

    aburren lo suficiente las otras como que ahora perdamos está.

  3. Tu Admiradora #
    3

    Como bien tú dices existe algo llamado libertad de expresión. Y también libertas para leer tus artículos o no. A quién no le interes o no comparta tu opinión que se abstenga de entrar en la página, y mucho menos para menospreciarte, hay algo que se llama respeto que muchas personas parece que no conocen. Sigue así, siendo un buen periodista. También me alegro de que la moción no haya seguido adelante, aunque no soy simpatizante de ningún grupo politico en concreto.

  4. postulante a hada #
    4

    Lúcido pensamiento del escritor francés del siglo XVIII Joseph Joubert “el mal sirve de estiércol para el bien”.
    A veces el mal nos pone nerviosos, al pensar en su existencia es siempre y radicalmente nociva. Y no es así. El mal puede ayudar a abonar la tierra del bien. El estiércol, en su debida dosis, no estropea el árbol, sino que le inyecta fuerza y dinamismo para crecer y fructificar. No se trata de ser permisivos, sino de emplearlo como estímulo para hacer el bien, para obrar con más intensidad y diligencia. Ante tanta falsedad y mentira, difundamos la sinceridad y la verdad. Ante tanta supercialidad y mediocridad, cuidemos la profundidad y la calidad. Ante tanta corrupción, seamos íntegros.
    Nadie puede robarnos la esperanza.
    Sin el mal. el bien podría dormirse en los laureles, cosa que resultaría peligrosa.

  5. joana #
    5

    Me sorprenden un poco tus textos. Muy buenos los que se refieren a literatura, a peliculas, a la vida… Me gustó leerlos. La politica mallorquina: tan familiar, tan peculiar. Sin duda es dificil tratarla. Veo que eres contundente con lo obviamente innamisible y respetuoso y prudente con lo que se maneja en los limite de lo admisible, que es todo lo demas.