Un día gris en mayo

Los días grises quizás no son buenos ni malos, y el hecho de que nos gusten o no tal vez depende sobre todo de nuestro carácter, de nuestra manera de ser, de nuestras circunstancias. Los días grises suelen acompañarnos sobre todo a partir de finales del otoño y durante algunos momentos del invierno y de la primavera, y creo que suelen ser bienvenidos de forma especial cuando en nuestro propio espíritu necesitamos algo de recogimiento y de reflexión. A veces, los días grises se quedan así, sólo en un día gris, y otras veces aparecen en cambio acompañados por el viento, o por la lluvia, o incluso por la nieve, sobre todo entre diciembre y febrero o marzo. Un día gris es un buen día para estar en casa, leyendo, trabajando, mirando una película o sencillamente contemplando el cielo desde la ventana. Un día así es también un buen día para pasear o para quedar con una persona amiga para charlar en un café, o si no es posible quedar con nadie para quedar con uno mismo en ese mismo café, y dejar pasar la mañana, o la tarde, al lado de otras personas desconocidas, mientras vamos dejando que poco a poco nos vaya embargando una muy suave y dulce melancolía. Los días grises acaban llamando siempre nuestra atención cuando los vemos recogidos en una fotografía en blanco y nego o en un cuadro, normalmente en el marco de una exposición o de un museo, y entonces solemos sentir una especie de gran afinidad espiritual con su autor o su autora, porque nos reconocemos como integrantes del mismo y muy reducido grupo, casi secreto, de seres nostálgicos y melancólicos. Cuando a una persona no le gustan los días grises, como por ejemplo este de hoy en Palma, 3 de mayo, sino sobre todo los días llenos de luz y de sol, es posible que sienta un bajón inesperado o no previsto en su ánimo o en su espíritu, porque lo normal a estas alturas del año debería de ser siempre que hubiera un día tras otro de tibio y sosegado sol. Lo extraño es, por tanto, que haya un día gris como el de hoy en el mes de mayo. Aunque, en el fondo, quizás lo extraño de verdad sea que haya días de sol y días nublados, y crepúsculos, y atardeceres, y miles o millones de sucesos diferentes e inexplicables o explicables en el universo, y que nosotros podamos vivirlos, y ser partícipes de ellos y contemplarlos.

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03

05 2010

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  1. Tu Admiradora #
    1

    Si, realmente los días grises son tristes y hoy con lluvia más. En dias como hoy apetece compartir las tristezas del corazón con otras personas en algún lugar donde las gotas de lluvia caigan por el cristal, quizá por que sabemos que si afuera de repente saliese el sol habríamos perdido la oportunidad de echar la culpa al día gris de la tristeza de nuestro corazón dolido por que hace tiempo que en él no habita el Sol.

  2. Adriana #
    2

    A mi en particular,me encantan los dias asi, son realmente los dias en que te recoges sobre ti mismo y haces ,o no haces nada, sin que te importe. Son dias, en mi caso personal, en que me cargo de energia, para esos otros dias. No hay nada normal o anormal en este mundo,a unos nos pone tristes o meláncolicos ya otros no. Lo importante es disfrutar de cada momento de nuestras vidas, aunque a veces haya nubes de tormenta sobre nuestro futuro.Un abrazo y sigue asi.