El eje cívico

En estas hermosas tardes de mayo, me gusta pasear siempre que puedo por el primero de nuestros ejes cívicos, el de Blanquerna. El nombre mismo que utilizamos para definir ahora esta renovada zona de Palma, el de eje cívico, nos remite ya directamente a algo positivo y bueno, al término civismo, que en su segunda acepción en el diccionario de la Real Academia es definido como el “comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública”, comportamiento que como residentes en Palma seguramente esperamos poder encontrar no sólo en el eje de Blanquerna, sino también en cualquier otro punto de nuestra ciudad, sobre todo si tenemos en cuenta que sinónimos de civismo son, entre otros, urbanidad, cortesía o educación. Pero por ahora me temo que ese anhelado comportamiento cívico sigue siendo en no pocos casos, sobre todo por culpa de los ruidos o de la suciedad, ay, sólo un deseo. Volviendo ahora de nuevo a nuestro querido eje, cuando salimos de las Avingudes para entrar en Blanquerna, parece como si de repente, o por arte de magia, entrásemos al mismo tiempo en otra ciudad, en una ciudad en la que uno tiene más ganas de pasear, de reflexionar y de andar, que es lo mejor que nos puede pasar si vivimos en una ciudad, o si simplemente somos turistas o visitantes en ella. En Blanquerna, ahora podemos redescubrir poco a poco o recorrer con calma espacios por los que antes solíamos pasar normalmente sin casi apenas fijarnos, o con algunas prisas, o con una cierta angustia. En estas hermosas tardes de mayo, mientras nos alegra el corazón el canto alegre de los vencejos, una buena opción si disponemos de algo de tiempo libre puede ser la de pasear por esta zona de Palma tranquilamente, junto con otras personas, observando quizás también cómo los escaparates de las tiendas nos invitan a entrar, o fijándonos igualmente en la decoración interior de los cafés y de los restaurantes, que además cuentan ahora ya con pequeñas terrazas en las aceras. En esos momentos, es sin duda también posible que pensemos entonces en que seguramente estaría muy bien poder tomar un café o poder cenar un día allí, sobre todo si alguna buena persona amiga nos invita, mientras vemos cómo va atardeciendo y cómo va llegando la noche, imaginando tal vez que estamos en otra ciudad, aun siendo plenamente conscientes al mismo tiempo de que es nuestra propia ciudad, una ciudad que pese a todo queremos mucho, aunque hasta ahora no se caracterice, precisamente, por ser un ejemplo en el número de ejes o en la difícil práctica del civismo.

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05 2010

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  1. postulante a hada #
    1

    No se hasta que punto se puede usar la palabra eje unida a cívico. Puesto que cívico es el comportamiento propio o característico del ciudadano. Aishh…si Aristóteles levantara la cabeza…abogo por revivirlo! :oD sí, si. Crearía un partido político y todo sería maravilloso y habría equidad y no me molestaría que algún desaprensivo que va de listillo tirara por tierra, con leyes matemáticas y físicas, mi idea sentimental y cuasi mística del arco iris, ahhgg!! Porque seres así no existirían, bueno, o eso quiero creer yo.