Yo no firmaría

El presidente del PP balear, José Ramón Bauzá, ha venido reiterando a lo largo de estas últimas semanas que su partido no estaba dispuesto a gobernar “a cualquier precio”, y, sinceramente, cada vez que lo ha dicho yo le he creído. Sin embargo, si finalmente tiene lugar la moción de censura en Palma, pienso que a lo mejor es cierto que el PP volverá a gobernar quizás no “a cualquier precio”, pero sí desde luego, al menos en mi opinión, pagando un precio demasiado alto, al menos para mí. Porque si en las próximas semanas vuelve el PP a gobernar en Palma, será al precio de haber llegado a un acuerdo con UM del que nunca llegaremos a conocer todos los detalles, la “letra pequeña”, lo que de verdad importa. Nunca. Resulta cuando menos curioso o llamativo que se haya vuelto a hablar de nuevo de la moción de censura y que haya ahora tantísimas prisas para intentar presentarla, justo en el momento en que han empezado a aparecer, cuando menos, indicios de una gestión en el IMFOF no todo lo transparente que al parecer debería de haber sido y a la vez problemas laborales y económicos en Emaya. Si el PP vuelve al equipo de gobierno en Palma, no tengo la menor duda de que se auditarán las actuaciones realizadas en las áreas que han estado bajo el control del PSOE o del Bloc, a lo cual no hay nada que objetar, y que, en cambio, esto no se hará en las áreas que controlaba UM, lo cual me parece de una gravedad extrema, además de darnos ya algunas pistas sobre los puntos secretos u oscuros del acuerdo al que han llegado o están a punto de llegar el presidente de la Junta Territorial del PP de Palma, José María Rodríguez, y la presidenta de UM de Palma, Cristina Cerdó. También resulta cuando menos curioso o llamativo que Rodríguez haya acabado aceptando finalmente que Catalina Cirer pudiera ser la persona que reemplazaría a Aina Calvo al frente de la Alcaldía, algo de lo que por cierto Cirer tuvo conocimiento sólo por los medios, cuando es público y notorio que Rodríguez no quería en ningún caso que Cirer volviera a ser la alcaldesa, entre otras razones porque Rodríguez y sus seguidores llevan años haciéndole a Cirer todo el daño que pueden y más, de todas las formas posibles, imaginables e inimaginables. Si ese pacto entre el PP y UM se produce, será al precio de que yo nunca más vuelva a votar a ninguna de ambas formaciones, bajo ninguna circunstancia, será al precio de que durante varios meses esta ciudad quede paralizada debido al parón momentáneo que supone siempre cualquier cambio en un equipo de gobierno, será al precio de que Cirer y los regidores y regidoras cireristas, los únicos íntegros y honestos del actual Grupo Municipal Popular, los únicos por quien yo pondría sin ninguna duda la mano en el fuego, sufran hasta 2011 un desgate personal, político y anímico brutal y sin precedentes, que en ningún caso se merecen, mientras Rodríguez y sus seguidores -llenos de dicha y felicidad- volverán a actuar como solían, intentando controlar entre bambalinas el Ajuntament, y si pueden también todos los medios de comunicación y la ciudad. Si yo fuera ahora regidor del PP en Palma no firmaría la moción de censura, y le pediría a Catalina Cirer y a quienes aún le son leales que, por favor, tampoco la firmasen, por todas las razones que acabo de citar. Siempre es posible decir “no” en cada circunstancia de la vida ante algo con lo que no estamos de acuerdo o que consideramos injusto, siempre es posible, dificilísimo y arriesgado en algunas ocasiones, incluso a veces hasta el límite, es cierto, pero siempre es posible. Yo no soy un fiscal ni un juez, ni estoy en posesión de la verdad absoluta. Mis opiniones son sólo eso, opiniones mías, y pueden estar equivocadas, y en no pocas ocasiones la experiencia me ha demostrado que, efectivamente, lo estaban, y entonces he rectificado públicamente o he pedido sentidas y sinceras disculpas, dependiendo de cada caso. Si Catalina Cirer y quienes aún le son leales firman finalmente la moción de censura, estoy seguro de que será sólo porque en conciencia creen que es lo mejor para la ciudad, para quienes les votaron y para el partido del que forman parte. Y eso es algo que siempre entenderé y respetaré, siempre, pueda o no estar yo de acuerdo. Es sólo que viendo el elevadísimo precio que, a mi juicio, habrá que pagar por ese cambio de gobierno en el Ajuntament de Palma, si yo fuera regidor del PP, y en las actuales circunstancias, de verdad, no firmaría.

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04 2010

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  1. llorse #
    1

    Estiguent bastant d’acor ab al teu comentari pel que han demostrat fins a n’aquets instants poc als importa la ciutat ni ala ciutadans si no els seus interesos i els dels seus ,i les sevas ansias de poder

  2. postulante a hada #
    2

    Érase una vez, hace muchos años, un campesino al que todos envidiaban en la aldea, pues tenía un hermoso caballo blanco. Le decían: ¡qué suerte que tienes! A lo que él respondía: puede que sí o puede que no. Al cabo de unos meses el caballo se escapó del establo y se perdió entre la maleza del bosque. Enseguida todo el pueblo comenzó a comentar la mala suerte que había tenido. Pero él volvía a contestar impasible: tal vez si o tal vez no. A los pocos días el caballo volvió y con él tres lindos potrillos que le habían seguido, aumentando la fortuna del dueño. Esta vez la gente opinaba que había sido un gran golpe de suerte. Pero él persistía: puede que sí o puede que no. Tratando de domesticar un potrillo, su hijo tuvo la mala fortuna de caer y romperse una pierna. Eso volvió a compungir a sus vecinos que se lamentaban de la mala suerte de este, pero sin inmutarse volvía a decir: tal vez si o tal vez no. En eso que estalló una guerra y las tropas del rey llegaron reclutando a todos los jóvenes del pueblo, menos a su hijo, convaleciente de la caída. Todos los reclutados murieron y la gente volvió a exclamar: qué suerte has tenido, a lo que él volvió a contestar…
    Cada uno puede aplicarse el cuento en su vida cotidiana. Cuántas veces el aparente infortunio no ha sido más que un oportuno salvavidas, o por el contrario la suerte, antesala de la desgracia. He aquí una versión hindú larga de nuestro refrán “no hay mal que por bien no venga”, y viceversa.
    Pero una actitud tan pasiva, ¿no es a fin de cuentas resignación? ¿O tal vez por el contrario se trate de templanza y sabiduría? Seguramente signifique madurez. Aunque, puede que sí o puede que no…