Poder ser otra persona

Seguramente, a casi todos nos gustaría poder ser, al menos en algunos instantes concretos de nuestras vidas, otra persona. A veces, cuando paseo solo de noche por las zonas más céntricas de nuestra ciudad, me gusta fijarme en el interior de aquellos restaurantes que han llamado mi atención por algún motivo en especial, quizás por su decoración, o por su diseño, o por su ambiente recogido. Y aunque sea con suma discreción, suelo fijarme también si hay algún grupo de amigos o de amigas cenando, o alguna familia más o menos al completo, o alguna pareja profundamente enamorada. Siempre me ha parecido preciosa la imagen de una pareja que, en el interior de un café o de un restaurante, se coge de las manos, o se mira con dulzura constantemente a los ojos, o habla en un tono de voz muy suave y dulce, y en ocasiones he pensado que me gustaría mucho poder ser en ese instante uno de los dos integrantes de esa pareja o poder vivir algún día también yo un momento así. Hay también otros momentos en que me gustaría poder ser otra persona, por ejemplo cuando veo una película y hay algún personaje con el que me siento plenamente identificado. Normalmente, suele tratarse de películas de amor, claro, así que, salvo muy contadas excepciones, no suele resultar nada difícil llegar a saber con cuál de los personajes protagonistas desearía poder intercambiarme. Otro ejemplo más. Cuando veo reportajes en la televisión sobre distintas ciudades del mundo, y contemplo a sus habitantes paseando tranquilamente por sus calles, pienso que me gustaría ser una de esas personas que observo en esos instantes en la pantalla, dirigiéndome quizás al trabajo, o simplemente dando una vuelta, o yendo al cine o a comprar un libro de poemas a mi librería favorita. Me gusta identificarme con otras personas, con personas que a través de su mirada, de sus gestos o de su modo de andar me transmiten paz, o bondad, o una sensación de esperanza en que las cosas -sean las que sean- irán bien o acabarán bien y en que posiblemente hay un orden secreto que rige todo lo que sucede en el mundo, lo que en ocasiones puede ayudar a que dejemos de preocuparnos excesivamente por algunas cuestiones que en el fondo sabemos que son secundarias o más o menos triviales. Siendo yo mismo, me gustaría ser a veces otra persona, seguramente algo más decidida y valiente, una persona con una vida algo distinta, una vida en la que hubiera más afecto y más ternura y más calor humano, una vida quizás casi por completo diferente.

Acerca del autor

admin

Otras entradas por

Sitio web del autor

08

04 2010

4 Agregá los tuyos ↓

El comentario superior es el más reciente

  1. La sincera mirada #
    1

    Puede que seas muy valiente y por eso dudas de que los demás lo veamos de otra manera, pero no es así. Te lo aseguro.

  2. Tu admiradora #
    2

    No es necesario ser otra persona para hacer todo lo que enumeras en tu artículo, a lo mejor es tan sencillo como ir dando pasitos o proponernos pequeñas metas para cada día ir cambiando algunos aspectos de nuestra personalidad o vida que nos pueden ayudar a vivir de otro modo, no a alejarnos de nuestra esencia, pero si a aprender a disfrutar de algunos de esos pequeños placeres que a veces nosotros mismos por timidez, inseguridad o simplemente miedo a lo desconocido, nos privamos. A veces hay que lanzarse al vacío, sin dañarnos a nosotros mismos, por que nuestra propia aventura está en nuestro interior. Creo que es un trabajo diario con nosotros mismos en el que nadie nos puede ayudar. Si tu sonries a ti te sonreiran, si tú hablas te hablarán, si tú das calor alguien te lo devolverá, si tú amas te amarán. No hay que rendirse en el primer intento, hay que luchar y algún día nuestros esfuerzos se ven recompensados, vivendo nuestras vidas sin tener que recurrir a la de los demás, que probablemente no sea tan maravillosa como nosotros podemos creer.

  3. alfre #
    3

    quisiera ser otra persona
    es en muchos de los casos mi deseo
    estar inconforme con lo que ya se establecio para mi
    el deseo de estar ahi en el lugar de aquel
    olvidandome de todo
    lo bueno o lo malo que hizo de mi
    llamame como quieras
    mi mente va mas alla de mis aptos

    alfin y al cabo es solo un deseo, deseo que es parte de nuestaro razonomiento hecho sentimiento
    si me mandaron asi, aprovechare mis ventajas y desventajas para disfrutar lo poco o mucho de este mi mundo

    gracias por estar alli

  4. Alicia Jane #
    4

    Sabiendo que soy afortunada, muchas veces quisiera, más que ser otra persona, ser más yo…más total, más vivaz y locuaz, sin duda, más feliz, o mejor dicho, sentir tan profundamente la alegria, como puedo llegar a sentir el dolor.