Las noticias

Cada vez pasan más cosas en el mundo, o esa es la impresión que solemos tener nosotros en no pocas ocasiones, aunque al mismo tiempo el espacio que se dedica cada día a la totalidad de las noticias suele ser más o menos idéntico en todos los telediarios y en todos los periódicos, que además -a raíz de la actual crisis- suelen utilizar ahora cada vez menos papel. De este modo, se nos acaban contando normalmente más cosas en menos espacio o en menos páginas, o si se opta porque sea el mismo número de cosas, ello suele ser a costa de que algunas noticias que en otro momento hubiéramos considerado como muy importantes se acaben quedando fuera. Si a ello le añadimos que cada medio de comunicación suele dar su propio enfoque de cada hecho o acontecimiento, que a veces es un enfoque extremadamente propio, sobre todo cuando se trata de noticias relacionadas con la política, es posible que se dé la paradoja de que hoy en día estemos un poco peor informados que hace tan sólo, por ejemplo, tres o cuatro años, un poco antes del inicio de la actual crisis económica. Una posible solución a dichas limitaciones podría ser Internet, en donde en principio no tendría por qué haber limitaciones de espacio ni de tiempo, pero siempre las acaba habiendo, incluso en los periódicos digitales, que en ocasiones prefieren guardar, al menos aún por ahora, lo mejor para las ediciones en papel, como por ejemplo determinados análisis y valoraciones de los hechos o sucesos más importantes. La pregunta casi inevitable que en algunas ocasiones puede acabar acudiendo a nuestra mente es ésta: ¿sabemos de verdad lo que está pasando en el mundo, lo que está pasando incluso sólo en nuestro país? Yo diría que no, ni siquiera en el caso de los propios periodistas, que en no pocas ocasiones informamos de algunas cuestiones sin disponer de todos los datos o del tiempo necesario para poder analizarlos en profundidad. Es cierto que alguien nos podría decir, con razón, que a lo largo de la historia nunca se ha llegado a saber en cada momento lo que de verdad o en realidad estaba pasando en el mundo, sin ir más lejos en nuestro recién pasado siglo XX, sobre todo en los países que al menos en algún momento estuvieron marcados de uno u otro modo por la falta de libertades o el totalitarismo. Sólo una auténtica democracia nos puede ofrecer la posibilidad de llegar a alcanzar, al menos, aproximaciones a la verdad o a la realidad. De ahí la importancia de intentar no desfallecer nunca en la búsqueda o en la consolidación de la libertad, de la libertad de todos, de nuestra libertad.

Acerca del autor

admin

Otras entradas por

Sitio web del autor

20

04 2010

2 Agregá los tuyos ↓

El comentario superior es el más reciente

  1. loli #
    1

    Hola Pep,hacia dias que no podía entrar a leer tus articulos y ya tenía el mono.Es cierto que hablas mucho de sentimientos pero creo que el motivar lo mejor de cada persona es la mejor manera de impulsar a los demás a ser cada día un poquito mejor.Llegar con tus palabras hasta los corazones más solitarios es un ungüento mágico que nos beneficias a todos,sean hombres o mujeres.Una vez lei que la insensibilidad es la imbecilidad del alma y creo que llevaban mucha razón amigo mio.

  2. postulante a hada #
    2

    No se quien dijo eso de un delito que no se hace público no es delito.
    Lamentablemente parece ser así.
    Conocen la historia del octogenario que va al médico? Le dice: “Mire doctor, yo todos los días mantengo relaciones sexuales tres veces. Eso…¿es bueno o malo?”. El médico mira la anciano y responde: “Eso no es ni bueno ni malo…es mentira”.
    Cuento esto porque no sólo debemos plantearnos si sabemos o no la verdad de lo que pasa a nuestro alrededor, también debemos estar ojo avizor de las afirmaciones que se escuchan. Ya que muchas de ellas buscan, de manera no tan neutra moralmente, forjar una especie de “verdad oficial” de la que se espera, no sin razón, obtener beneficios. Se trata, en última instancia, de engañar y manipular para someter con más facilidad a los semejantes a los propios intereses.
    Me viene a la mente el pecado de la serpiente en el huerto del edén: mentir para dominar.