La inspiración

Uno quisiera estar siempre inspirado, y poder escribir artículos que gustasen al mayor número posible de personas que los leyeran, pero, no haría falta decirlo, muchas veces no ocurre así. Y cuando eso sucede, solemos echarle siempre la culpa a la falta de inspiración. “No estaba inspirado”, solemos decir nosotros, “no, no lo estabas”, nos suelen responder, para ahondar quizás aún un poquito más en la herida. ¿Y por qué no estábamos inspirados ese día concreto o algún otro día? ¡Ah, eso suele ser muchas veces un auténtico misterio!, aunque también es cierto que en ocasiones sí podemos llegar a encontrar algún tipo de explicación. A veces, el problema nace ya desde el momento mismo en que escogemos un asunto o un tema concreto para tratarlo a continuación en una columna. Así, por ejemplo, si queremos hablar de sentimientos o de nuestro equipo de fútbol, es posible que entonces no seamos todo lo objetivos que seguramente deberíamos de ser en casos así y que acabemos escribiendo irremediablemente acerca de nosotros mismos, aunque parezca que en realidad estamos planteando una argumentación únicamente desde un punto de vista absolutamente teórico y abstracto. Si, por el contrario, nos decantamos por hablar de política o de periodismo, el problema suele ser, al menos en mi caso, que uno ya suele estar cansado y agotado psicológicamente antes de empezar a escribir la primera palabra, no digamos ya las primeras líneas o el artículo entero. Llevo varios días intentando escribir unos ‘duendes’ sobre el juez Baltasar Garzón, pero hasta ahora no he podido, pues reconozco que me afecta bastante ver lo polarizadas que están en este caso las posiciones, tanto a favor como en contra del juez, y veo que cualquier intento de intentar introducir algún tipo de matiz parece condenado en estos momentos directamente al fracaso. Aunque quizás lo que de verdad suele estar casi siempre condenado al fracaso en nuestro país sea precisamente eso, el matiz, la moderación, la puntualización. Y a veces, uno no está inspirado para nada, sencillamente no lo está, aunque el asunto sobre el que vaya a tratar le guste especialmente, y ofrezca además la posibilidad de poder presentar un enfoque personal y al mismo tiempo neutro u objetivo. Un columnista debería de ser siempre como un delantero centro de un equipo de fútbol, es decir, estar donde tiene que estar para intentar meter un gol en cada partido, pero incluso al mejor delantero centro del mundo puede fallarle también a veces la inspiración.

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04 2010

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  1. Catalina Coll i Marí #
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    La veritat és que inspiració no te falta.Els darrers escrits m´han agradat molt ..I el de los primeros cien lectores me va encantar i considerem un d´ells.Segueix escrivint i gràcies per fer-ho