Andrés Trapiello

Uno de los escritores por los que siento mayor admiración es el maestro Andrés Trapiello, como saben bien los lectores más fieles de esta columna. Esta semana, he comprado Troppo vero (Editorial Pre-Textos), que es el más reciente volumen de los dieciséis que hasta ahora lleva editados de sus diarios, reunidos todos ellos bajo el epígrafe de Salón de pasos perdidos. He empezado a leer ya este último libro, y en él voy encontrando de nuevo todo lo que ha hecho que desde la primera vez que leí a Andrés Trapiello, hace ya veinte años, sintiera que estaba leyendo a un gran escritor, un escritor con el que además podía identificarme plenamente con su manera de ver y de entender el mundo y todas las cosas que en él hay. Una vez más, el gran autor leonés nos habla de su familia, de su mujer, de pequeñas anécdotas cotidianas, de algún viaje, de sus amigos, de los que sin duda no lo son, del Rastro, del Retiro, de las calles y de las gentes de Madrid, de sus paseos por la ciudad, de su melancólica melancolía, de su amado Juan Ramón Jiménez, de arte, de literatura, de la vida, sobre todo de la vida, y de todas aquellas cosas, grandes o pequeñas, que hacen que la vida, la vida de cada uno de nosotros, acabe valiendo siempre la pena. Una escritora y amiga a la que también admiro muy profundamente, Neus Canyelles, afirmó en cierta ocasión que “leemos para vivir, para poder vivir”.  Y creo sin ninguna duda que es verdad, al menos en el caso de Andrés Trapiello, de Neus Canyelles, de otros grandes escritores y escritoras que conozco, de algunos familiares y amigos, y, en fin, de uno mismo. En la literatura, como también en el cine, podemos conocer y contemplar otras vidas, con las que a veces nos podemos  identificar o sentir como muy próximas, mientras que en otras ocasiones puede ocurrir lo contrario, pero tanto en un caso como en otro, los libros y las películas nos ayudan siempre a entender un poco mejor la vida y también a entendernos al mismo tiempo un poco mejor a nosotros mismos, aunque seguramente nunca acabemos de entendernos del todo. Los mejores libros, las mejores películas, nos ayudan también a que nos sintamos un poco menos solos, es como si alguien nos diera un abrazo justo en el momento en el que más lo necesitamos, y sintiéramos además que ese alguien es capaz de verdad de llegar a entendernos. Así son las mejores novelas, los mejores poemas, los mejores artículos y ensayos. Así son los libros del dichosamente melancólico maestro Andrés Trapiello.

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30

04 2010

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  1. Joaquín #
    1

    Mañana, Josep Maria, nos tendrías que contar algo sobre cómo va el “golpe de estado” en Cort. Yo, francamente, me he perdido. Gracias por tus magníficos artículos.