Alguna vez

Alguna vez fui un niño, y poco antes un bebé, un bebé que gateaba, que miraba el mundo sorprendido, que entonces no podía aún hablar y que, según mi madre, apenas lloraba. Alguna vez fui un niño, un niño que jugaba a fútbol en la playa, en el patio del colegio, en un descampado que había cerca del Parc de la Mar, en la terraza de la vieja fábrica familiar de es Molinar e incluso también a veces en el comedor de nuestra antigua casa. Alguna vez fui un buen estudiante en la escuela, de entre notable y sobresaliente, un estudiante con mucha energía, aunque ya entonces reservado y melancólico, que durante dos años fue también monaguillo, algo que le gustaba mucho, y gracias a lo cual pudo pagar así sus estudios en séptimo y octavo de EGB. Alguna vez, al menos alguna vez en nuestras vidas, todos hemos sido lo que ahora podemos contemplar cuando paseamos discreta y anónimamente por las calles de nuestra ciudad, en ocasiones con una cierta nostalgia y siempre ya desde la lejanía, porque ¿quién no estuvo enamorado alguna vez?, ¿quién no pasó una tarde en un café hablando horas y horas con la persona que más amaba, aunque quizás nunca nos llegase a hacer finalmente ningún caso?, ¿quién no soñó en algún momento que su vida sería completamente distinta a como quizás finalmente ha sido o está siendo?, ¿quién no creyó que la juventud duraría acaso siempre, a pesar de haber leído la Canción de otoño en primavera del maestro Rubén Darío? Mientras tanto, en nuestras vidas se sucedían las estaciones, y ocurrían muchas cosas, y pasaban los años, y el mundo cambiaba, y nosotros con él. Y sabemos que fue así, porque por mucho que sea o haya podido ser el tiempo transcurrido desde entonces, siempre nos quedan los recuerdos. Los recuerdos son como un viejo álbum en el que vemos fotografías de una persona que somos nosotros mismos y que al mismo tiempo ya nunca volverá a ser, como tampoco son ya iguales las personas que aparecen junto a nosotros o muchos de los rincones de nuestra ciudad. Y cuando miramos ese álbum, en ocasiones con una cierta frecuencia, pensamos que, sin duda, así fuimos en el pasado, al menos en algún instante, en algún momento. Alguna vez.

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03

04 2010

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  1. loli #
    1

    Somos pasajeros de la vida,ligeros de equipajes,en un constante tránsito y nuestro destino final sería encontrar la paz en nosotros mismos,en nuestro interior.Todo lo que nos sucede tiene un principio y un fin,cualquier momento que vivamos será reemplazado por otro feliz o desgraciado.Saboreemos cada gota de nuestra vida como si de un regalo se tratara.