Siempre hace buen tiempo

Las tres películas que codirigieron los maestros Stanley Donen y Gene Kelly, Un día en Nueva York, Cantando bajo la lluvia y Siempre hace buen tiempo, creo que pueden ser consideradas como uno de los mejores antídotos que existen contra la tristeza, aun teniendo todas ellas, y en especial la última, un innegable trasfondo de nostalgia y de melancolía. Hay algo en estas tres películas que nos hace sentir mucho mejor mientras las vemos e incluso mucho tiempo después de haberlas contemplado, porque está siempre presente en ellas, en diversos grados y de diferentes formas, la alegría de vivir, una alegría que hace que intentemos encontrar siempre lo bueno que nos puede ofrecer la vida cada día, en cada jornada, en muchos momentos e instantes. Los filmes musicales y las comedias románticas suelen ser los dos géneros en donde mayor suele ser la presencia del optimismo, de la ilusión, de la esperanza, aunque  a veces haya problemas, o discusiones de pareja o con los jefes -no sabría decir cuáles pueden llegar a ser peores-, o diversos avatares y complicaciones, pero al final todo parece arreglarse siempre bailando y cantando un poco y, por supuesto, con la presencia del amor, o, al menos, de los mejores sentimientos, y en especial de la amistad. Quizás, como he dicho, la más melancólica de las tres películas citadas sea Siempre hace buen tiempo, porque nos habla del paso del tiempo, y de cómo ello va afectando poco a poco a nuestras vidas, porque aunque es cierto que en cierto modo somos siempre los mismos por muchos años que pasen, en cierta forma no lo somos, porque las circunstancias o las vivencias que van formando parte de nuestras respectivas existencias van perfilando también poco a poco nuestra alma, y quizás con el tiempo vamos perdiendo algo de ímpetu o de escepticismo y ganando tal vez un poco de serenidad o de comprensión, o viceversa, y así ocurriría también más o menos igual con otros rasgos que podrían ser más o menos constitutivos de nuestro carácter. Aun así, Gene Kelly y Cyd Charisse, Dan Dailey y Michael Kidd, y por supuesto el gran Stanley Donen, parecen decirnos de uno u otro modo a lo largo de toda la película, ya sea hablando, cantando o bailando, que de día o de noche, en invierno o en verano, llueva o haga sol, si en el fondo de nuestro corazón hay ilusión y esperanza, y melancolía y amor, al menos en ese corazón, ocurra lo que ocurra, siempre hace buen tiempo.

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03 2010

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  1. postulante a hada #
    1

    Lo importante en esta vida -contra lo que cree, de manera consciente o inconsciente, la mayoría- no es triunfar ni vencer. Por el contrario, es resistir con gallardía y hasta el último aliento en defensa de aquello que verdaderamente es justo, virtuoso y bello. Esa actitud es la que proporciona un sentido decoroso y noble, la que le otorga la garantía de haber transcurrido de una manera decente y digna. Conservemos pués, la capacidad para reír y la sensibilidad para llorar, el gusto por lo hermoso y el amor por la vida.