Los inquisidores de Jaume Matas

Dentro de unos meses habrá un juicio sobre el “caso Palma Arena”, tras el cual podremos saber con certeza si finalmente Jaume Matas cometió algún delito o no, y en caso de que así fuera, qué pena le correspondería por ello. Es cierto que en estos momentos existen ya indicios o sospechas razonables de que al menos algunas cosas no se hicieron bien desde el punto de vista legal, mientras que desde el punto de vista político creo que habría unanimidad en reconocer que hubo cosas que se hicieron definitivamente mal o muy mal. Por ello, son más que comprensibles la decepción y el enfado de una gran parte de la ciudadanía, y en especial de aquellas personas que votaron al menos en alguna ocasión una lista encabezada por Matas y que depositaron su confianza en él, confianza que sin duda se ha visto defraudada o incluso traicionada, aunque sea sólo en el plano político y ético, más allá de una futura resolución judicial. En alguna ocasión he comentado ya que, con independencia de las responsabilidades penales que puedan existir finalmente en los distintos casos de presunta corrupción que se están investigando ahora, si se ha llegado a una situación en la que vemos a ex presidentes de partidos políticos declarando como imputados, es porque desde otros ámbitos que no son el estrictamente político se ha fallado cuando menos en algo, aunque sólo sea por omisión, pues creo que ninguno de nosotros tiene ninguna duda de que cuando alguien hace un trabajo sabe que debería de presentar siempre una factura por dicho trabajo o que cuando alguien pide una subvención sabe que debe de cumplir unos requisitos legales para ser acreedor a la misma. Siempre suele decirse que las hemerotecas son terribles, pero no para los demás, sino sobre todo para los propios periodistas. Algunos de los más terribles inquisidores actuales en los medios contra Jaume Matas son los mismos que hasta hace sólo tres años al hablar de él parecía que pedían poco menos que su canonización aún en vida, de tan perfecto que parecía ser para dichos periodistas. Y Matas no sería, además, el único político en ser tratado así en estos momentos. Pensemos, por ejemplo, en Miquel Nadal. Cuando se puede pasar con tanta facilidad de un extremo a otro a la hora de emitir un juicio o de hacer una valoración, uno acaba pensando inevitablemente en que quien se pronuncia normalmente con visceralidad, ni tenía razón antes ni la tiene tampoco ahora, más allá de que desde hace un tiempo conozcamos datos del ex presidente balear o del ex consejero de Turisme que entonces desconocíamos. La mesura y la ecuanimidad suelen ser siempre muy buenas compañeras, tanto cuando las cosas parecen ser de una forma como cuando parecen ser de otra incluso radicalmente contraria. He votado en distintas ocasiones al PP, pero nunca voté a Jaume Matas, quizás en aquel momento no tanto por él como por algunas de las personas que formaban parte de su lista, como por ejemplo José María Rodríguez, que como es sabido fue además secretario general del PP balear con Matas como presidente. Como ciudadano de esta Comunitat me siento profundamente decepcionado por lo que estamos conociendo ahora, tanto del “caso Palma Arena” como de otros casos de presunta corrupción, pero quiera Dios que a lo largo de mi vida, ya sea como periodista o no, yo nunca acabe formando parte, en ningún sentido, de la Santa Inquisición.

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03 2010

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  1. Perplejo #
    1

    Respecto de las personas o profesionales que usaban el incensario con Matas y ahora le fusilan, de acuerdo en parte. Nadie debería ser adorado como la han sido los diferentes presidentes del PP, partido que tiene evidente tendencia al caudillismo. Quizá obedece a la inocencia de los votantes. Pero considerar un chorizo (presunto) a Matas, como a tantos otros, no es otra cosa que tener los ojos abiertos. Defenderle ahora, aunque sea de esta peculiar forma, no parece muy ecuánime. Cierto es que está por ver qué condenas tendrá. Pero mucho antes de estallar todo esto, se hablaba en círculos del PP de los 500 kilos que alguien sacó por la estación intermodal. Por ejemplo.

  2. 2

    Hechos como estos hacen que las palabras dichas por José Bono la semana pasada cobren mayor relevancia cada día: los políticos son el colectivo más transparente y al que nadie supera en honradez, otras profesiones no superarían la prueba del escáner , eso si en sentido contrario a su fanfarronada afirmación.

    Ahora mismo, en el blog de Gyoni: Más de lo mismo