Los abucheos a Jaume Matas

Si hay algo que me cansa es hablar de política, porque siempre he pensado que es una cuestión muy compleja sobre la que, normalmente, aún seguimos siendo muy viscerales a la hora de opinar, y en donde además casi todo suele querer reducirse siempre al blanco o al negro, sin puntos intermedios, para intentar avasallar con supuestos datos objetivos e irrebatibles a quien no piensa como nosotros, cuando casi todos sabemos que casi cualquier dato se presta siempre a interpretaciones diferentes y, por tanto, rebatibles, o, al menos, capaces de suscitar interesantes debates. Por ello, cuando un simpatizante, un afiliado o un dirigente del partido ‘A’ es capaz de reconocer que el partido ‘B’ ha hecho algo bien, o viceversa, siempre dejo de inmediato todo lo que estoy haciendo, para salir corriendo a la terraza e intentar escuchar cómo repican las campanas de la Seu. Hace poco leí un editorial que me gustó mucho en IBdigital que llevaba por título ‘Matas (encara) és innocent’, y que concluía diciendo “i no hauríem d’oblidar-ho”. Pero parece ser que en estos momentos hay muchas personas que parecen haberlo olvidado, y no me estoy refiriendo, por supuesto, a las personas que ayer acudieron a los Juzgados y que abuchearon al ex presidente autonómico Jaume Matas a su llegada a los mismos. Personalmente, suelo ser más partidario de acudir a concentraciones o a manifestaciones silenciosas cuando deseo expresar claramente mi rechazo a la guerra, al terrorismo, a la violencia de género o a la corrupción, pero respeto y respetaré siempre a las personas que desean expresar su malestar o su indignación de otro modo, con la única salvedad de que no haya ningún tipo de violencia en esa queja. La mayoría de personas de este país no saben, gracias a Dios, qué es vivir en una dictadura, pero las personas de mi generación y de otras anteriores sí lo sabemos -yo viví en una hasta los doce años de edad-, y creo que eso inmuniza siempre de muchísimas cosas, entre ellas de la intolerancia y de la falta de respeto en su sentido más amplio, pero sobre todo nos hace creer, como decía Don Quijote a Sancho en la inmortal obra de Miguel de Cervantes, que la libertad “es uno de los más preciosos dones” que a los seres humanos “dieron los cielos”, pues “con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre”. Seguramente, hoy habrá nuevos abucheos y los habrá también mañana o en otras comparecencias de otras personas imputadas. Lo que seguramente debería de llamar ahora más nuestra atención no es que esos abucheos se den, sino cómo se ha podido llegar a una situación en la que hay tantas personas imputadas de UM o del PP en causas judiciales, incluyendo ex presidentes en ambos partidos. Sin duda, muchas cosas fallaron o no se hicieron bien en la actividad política de nuestra Comunidad para haber llegado hasta aquí, incluido el hecho de que la mayor parte de medios miramos durante años casi siempre hacia otro lado, preocupados casi sólo esencialmente en lograr exclusivas y subvenciones, pero incluso ahora no habría que olvidar nunca que ningún partido es por definición corrupto, como interesadamente se nos quiere hacer creer desde ciertos sectores de opinión, pues son sólo las personas las que pueden ser corruptas o no, como también creo que tampoco habría que olvidar que Matas, a día de hoy, aún es inocente. Quienes le dan ya por culpable y extienden esa supuesta culpabilidad a casi todo el PP, no tienen, desde luego, el mismo concepto que tengo yo de la presunción de inocencia, esencial en cualquier sociedad democrática, pero a unos y a otros, y también a Matas, nos ampara, por fortuna, la misma libertad, acaso el más precioso -y el más frágil- de todos los dones.

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03 2010

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