Las vidas que desconocemos

En cientos o acaso miles de ciudades hay ahora, en este mismo instante, muchos chicos y chicas jóvenes estudiando y preparando con gran seriedad sus exámenes, pensando en que un día serán quizás grandes profesionales de la medicina, o de la abogacía, o tal vez unos inmensos artistas o unos excelentes profesores. Por mucha que pueda ser nuestra capacidad para poder imaginar o para llegar a empatizar con otras personas, por muy bien informados que tal vez podamos estar en momentos determinados, ¡hay siempre, siempre, tantas vidas de las que lo desconocemos todo!, tantas vidas hermosas que ahora existen, en todos los rincones del mundo, tantas vidas de personas que trabajan para intentar hacer realidad sus proyectos o sus sueños, o quizás para sólo poder salir adelante cada día con honestidad y con dignidad. Personas que se enamoran, que son felices, que hacen planes de futuro, que piensan en hacer maravillosos viajes, o que quizás están ahora enfermas o en estos momentos lo están pasando realmente muy mal. Personas que ahora están viendo tal vez cómo nieva en Boston, o cómo está luciendo quizás el sol, o llueve, en esa misma ciudad y en muchas otras ciudades más, mientras parejas de personas enamoradas pasean por Venecia, o por cualquier otra bella ciudad de Italia, o por París, o por Praga, o por Buenos Aires. Las calles y las avenidas de muchas ciudades están ahora llenas de gente, de personas con sus sueños, con sus problemas cotidianos, con sus vivencias, con sus tristezas y sus melancolías. Y están las casas, y los museos, y las bibliotecas, y los cines, y los parques, y las tiendas, y las habitaciones de esas mismas casas. Y quizás alguien está anotando ahora en su diario personal, al pensar en algunas de esas cosas, lo mucho que le maravilla y le fascina la vida y todo lo que está relacionado con ella, sin olvidar que también hay personas necesitadas u olvidadas que esperan que otras personas, que podemos ser nosotros mismos, estén dispuestas a ayudarlas. Atardeceres, amaneceres, estaciones que pasan, noches, mañanas, días. Paisajes. Recuerdos. Todas las artes. Todas las letras. La historia. La religión. La fe. La ciencia. Cuando a veces el desánimo parece desear apoderarse de nosotros para -obstinado- no querer soltarnos, yo creo que podemos sentirnos mejor ya sólo con pensar en que todas esas personas existen, y que, si pudiéramos, les daríamos las gracias a todas, ya sólo por estar ahí, por existir, por formar también parte, en cierto modo, de nuestras propias vidas, que, de alguna forma, son también vidas que desconocemos.

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09

03 2010

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  1. Una admiradora #
    1

    Me gusta este artículo, por que siempre nos intriga la vida de los demás por que creemos que puede ser más interesante que la nuestra. O tambien podemos imaginar nuestra vida de otra manera pensando si hubieramos,si hubieramos hecho, su hubieramos hablado, si hubieramos callado…..pero la vida es lo que vivimos mientras pensamos cómo querriamos que fuese nuestra vida. Y sí que creo que nuestra propia vida también es también una desconocida por que no sabemos que nos ocurrirá mañana o como reaccionaremos ante alguna novedad que nos descoloque lo que creíamos teníamos en orden. Sí, a veces nos resultamos extraños a nosotros mismos.

  2. 2

    Me ha encantado este artículo y tu blog en general,tu forma escribir es exquisito.
    Te felicito de todo corazón.
    Un saludo