La primavera

La primavera parece ya adivinarse en estos primeros días de marzo, a pesar del frío que todavía hace en determinadas horas del día o de la noche. Hay ya algo en el aire, en el ambiente, que nos anuncia la inminente llegada de días mejores, al menos, cuando menos, climatológicamente hablando. Sólo es necesario que nos fijemos algo más de lo habitual en todo lo que sucede a nuestro alrededor cuando salimos a pasear o cuando andamos por nuestra ciudad. Así, los niños y las niñas parecen tener mucha más energía y muchas más ganas de correr cuando salen del colegio, aunque también es cierto que siempre que salimos del colegio solemos tener normalmente muchas más ganas de correr. Y en cuanto a las personas que en estos momentos se encuentran enamoradas, estoy seguro de que ya deben de llevar varios días suspirando un poco más y con mayor profundidad de lo que lo suelen hacer normalmente, excepto en los casos de aquellas personas que están desesperada y profundamente enamoradas, que suelen suspirar en todas las estaciones y durante todos los días -y todas las noches- del año. Algunas de las mejores películas y de los mejores discos suelen estrenarse o presentarse en estas fechas, quizás porque tal vez estamos algo más dispuestos a salir de casa o a gastar un poquito más, a pesar de la crisis y de la subida del IVA. La luz empieza a ser también ya diferente, y, además, las fragancias y los olores que podemos percibir en todos los rincones de nuestra ciudad, en los jardines y en los parques, empiezan a ser también distintos, mejores, más intensos. El sol es ahora especialmente amable, y lo buscamos cada día entre las sombras cuando andamos por las avenidas y las calles, o en alguna hermosa plaza del centro histórico, aunque yo creo que por una razón o por otra todas las plazas son siempre hermosas. Es cierto que no todo es bueno, y que, por ejemplo, la bronca política diaria se mantiene y continúa, también en los medios, lo que a veces me hace preguntarme qué tanto por cien de nuestros políticos y de nuestros periodistas, sean del partido o del medio que sean, piensan de verdad en lo mal que lo está pasando ahora la gente o en intentar encontrar posibles soluciones conjuntas entre todos. ¡Qué extremadamente bajo me temo que sería ese porcentaje! También podríamos hablar de otras cosas que tampoco van bien, o de que aún es pronto para que lleguen los vencejos, o de que algunas noches son y serán aún muy frías, pero todo a nuestro alrededor nos dice que, gracias a Dios, se acerca ya la primavera.

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03 2010

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  1. loli #
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    Esta mañana aprovechando los primeros rayos de sol de la primavera me dí un paseo por el campo y es cierto que se respira ya en el aire fragancias de flores,los almendros ya en flor son una bonita estampa todos los años de nuestra isla.Aunque este año la primavera me resulta más triste que otros años porque mi fiel compañera,mi perrita se murió la semana pasada y echo mucho de menos esas correrias suyas mientras paseabamos.Supongo que volverá a mí en una bonita mariposa esta primavera.Un abrazo Josep.

  2. Una Admiradora #
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    Pues parece que si que la primavera está llegando, esperemos que no florezcan con ella los problemas políticos, que ya hemos tenido un invierno bastante infierno con este tema. Referente a los enamorados yo me incluyo en el segundo grupo, y te aseguro que este tiempo no nos sienta demasiado bien, ya que al haber más luz parece que tenemos mas necesidad de esa persona, por que pensamos en todo lo que podríamos hacer con ella en estos dias tan maravillosos e invitablemente caemos en la tristeza. Bueno quizá consigamos que florezca también el amor en los corazones que tanto ansiamos, no perdamos la esperanza.

  3. postulante a hada #
    3

    Decía Séneca en “De Clementia”: “Nadie puede llevar mucho tiempo el disfraz. Todo lo que está disfrazado vuelve al punto a su naturaleza”. Con la corruptela política como en la primavera suele sucederse una extraña sincronía, siempre sabemos que va a aparecer.
    La primavera, siempre que la siento, recuerdo los dibujos que veía de pequeña, no recuerdo el nombre, pero era una mofeta que pretendía a una ardillita preciosa apretujándola cuando se terciaba al son de mon amouuurrr.
    Vivan las margaritas salvajes meadas por perros! vivan las vinagretas! que formaron parte de nuestra merienda cuando éramos enanos!Aishh…yo abogo por una perpétua primavera interior, que durase ‘la eternidad y un día’, como la peli.