La fianza más alta jamás pagada

Hay en ocasiones medidas cautelares que, en cierta forma, parecen ya casi una condena definitiva, y lo cierto es que los tres millones de euros que deberá pagar Jaume Matas para eludir la cárcel parecen destinados a provocar ese efecto, más allá de lo que puedan decidir finalmente los tribunales cuando tenga lugar el juicio previsto. A mí, personalmente, esos tres millones de euros de fianza me parecen una cantidad realmente excesiva, con independencia de la gravedad -que creo que nadie niega- de los presuntos delitos que se imputan al ex presidente autonómico. Siempre he entendido y siempre defenderé que todos podamos expresar libremente nuestras opiniones críticas, por muy duras que en ocasiones puedan ser, hacia algo o hacia alguien. Esa es, por fortuna, la esencia de la democracia, junto con las garantías constitucionales que tienen el objetivo de intentar protegernos de cualquier posible injusticia o arbitrariedad. Pero, por otra parte, normalmente suelo tener la impresión de que hay casi siempre algo teatral en las airadas reacciones de los partidos cuando se piden explicaciones al adversario político, en el caso que ahora nos ocupa por presunta corrupción. Dichas reacciones suelen parecerme, en general, casi siempre condicionadas o marcadas no por la búsqueda de la verdad o por la mejora y la profundización de la democracia, sino, esencialmente, por el calendario político más inmediato, por si hay o no pronto nuevas elecciones, por si el partido ahora afectado por un problema puede ser o no un posible aliado después de esos comicios, o para intentar desviar la atención sobre posibles conflictos internos del partido o partidos que tan aparatosamente parecen rasgarse ahora las vestiduras. La lucha por el poder en España, mucho más que en otros países de nuestro entorno, se ha vuelto absolutamente brutal y despiadada, pues aquí parece que todo vale y que se hace casi lo que sea -lo que sea- bien para mantener el poder o bien para lograrlo, y una vez que ha habido elecciones, si se ha producido un cambio político, toda esa tensión y esa crispación diaria vuelven a empezar de nuevo, sólo que en sentido contrario. Y así, día tras día, mes tras mes, año tras año. Cada vez me siento más y más distanciado de la actividad política, algo que no me había sucedido nunca antes. En ocasiones, cambio de canal ya sólo con ver aparecer al portavoz o a la portavoz de un partido, porque sé que lo único que van a hacer a continuación es intentar machacar sin piedad al partido rival. Lo siento. Estoy cansado de esta manera de hacer política. Muy cansado. Y a veces me pregunto si los portavoces o gran parte de los cuadros dirigentes de cada partido son conscientes de la situación casi desesperada en la que viven o se encuentran millones de personas en nuestro país, porque cada vez lo empiezo a dudar más seriamente. Considero imprescindible que el PP balear haga ahora acto de contrición y propósito de enmienda, para intentar que no vuelvan a repetirse nunca más actuaciones presuntamente irregulares como las que tuvieron lugar la pasada legislatura, que en algunos casos considero de una extrema gravedad, incluso aunque por ahora sea sólo a nivel político y no aún judicial. Pero ese acto de contrición y ese propósito de enmienda deberíamos de hacerlo quizás todos, en otro sentido, en el de ser más exigentes con nuestros representantes políticos y también con nosotros mismos, para no tener que volver a leer nunca más en ningún titular que un ex ministro y ex presidente autonómico tendrá que abonar la fianza más alta jamás pagada.

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30

03 2010

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