Una balada muy hermosa

Hay una balada muy hermosa de Duran Duran, ‘Ordinary world’ (‘Mundo corriente’), que me gusta sobre todo escuchar en las noches en que estoy más nostálgico, en las noches en que, por las razones que sea, no puedo dormir, y así, de este modo, mientras escucho esa preciosa canción, empiezo a andar o a pasear, poco a poco, por mis recuerdos de juventud, y siento entonces una muy profunda melancolía. Cierro los ojos, y los abro en mi mente, y he retrocedido en apenas un instante veinticinco años en el tiempo, aproximadamente, y me encuentro en un pub de Palma un sábado por la noche jugando al billar con mi buen amigo Luis, que casi siempre me gana. O salgo a pasear solo y solitario algunas tardes, algunas madrugadas o algunas noches. Muchas calles y plazas tienen una luz que a mí me parece siempre un poco triste, aunque quizás sea yo el que refleja en ellas su propia tristeza. En los pubs más modernos de nuestra ciudad hay pantallas gigantes en donde podemos ver los grandes éxitos de los mejores grupos del pop británico, que nos parecen maravillosos, al igual que los grandes éxitos de los grupos españoles. Y nos gustan también la forma de vestir y los peinados de todos esos artistas, y también la delicadeza y la elegancia con la que están realizados la mayor parte de videoclips musicales. Como no tenemos muchos recursos económicos, la mayor parte del tiempo paseamos, sólo paseamos. Y en el fondo de nuestro corazón deseamos que algo cambie en nuestras vidas, que nuestro futuro sea un poco mejor de lo que lo es ahora nuestro presente, a mediados de los años ochenta. En las discotecas también predomina la juventud y la elegancia, tanto entre quienes buscan quizás el amor de su vida como entre quienes buscan tan sólo un amor que dure apenas unas pocas horas. Nosotros, por nuestra parte, sólo observamos, como espectadores, pero también pensamos en ese amor que sabemos que un día habrá de llegar y de marcar nuestras vidas, que en nuestro caso no aparecerá, o no lo hará, al menos, entonces. En invierno, Palma nos parece todavía una ciudad un poco levítica y decimonónicamente romántica, y algo más antigua de lo que quizás sea ya en realidad. Los días pasan lentos, y pensamos, ingenuamente, que los años ochenta no se acabarán tal vez jamás, que durarán siempre. Cierro los ojos otra vez, y los abro de nuevo, y he vuelto ya al tiempo presente. Esas mismas calles y plazas que hace veinticinco años un día recorrimos, nos recuerdan ahora, en cierto modo, todas las cosas que no volverán, todas las cosas ya para siempre perdidas. “¿Qué le ha pasado a todo?/ Loco, algunos me dirán./ ¿Dónde está la vida que yo reconozco?/ Se fue./ Pero no lloraré por el ayer,/ hay un mundo corriente/ que, de alguna forma, debo encontrar”, cantaba Duran Duran años atrás, y su muy hermosa canción me recuerda también ahora que en cada momento de nuestras vidas, de nuestro muy cambiante mundo corriente, hay siempre un camino que, de alguna forma, debemos todos intentar encontrar.

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25

02 2010

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  1. Marian #
    1

    Que tremendamente tristes me parecen los duendes de hoy!

  2. loli #
    2

    Es cierto,cada vez que vuelvo al pueblo que creci junto a mis padres y hermanos,me pongo triste porque cada rincon me recuerda a ellos,ahora ya no viven ahí,se marcharon a otros lugares por motivos de trabajo y enfermedad y yo cada vez que paseo por esas calles que tantos recuerdos felices tengo me invade una profunda nostalgia.

  3. Ana Recio #
    3

    Hola Pep Maria, que bonitos los duendes de hoy, no sé si te gustan los libros tipo novela, pero te recomiendo uno, que a mí personalmente me encanta, se titula “Perdona si te llamo amor” de Federico Moccia, es muy, muy romántico.

  4. Una admiradora #
    4

    Cuando hablas una canción siempre la escucho leyendo tu artículo,es la combinación perfecta. Sí, los 80 fueron muy buenos en muchos aspectos, y nos dejó muy buena música. Lo malo es que algunos de los que a final de la decáda rondabamos los veinte, y ya hemos sobrepasado los 40 ligeramente, todavía seguimos buscando nuestro camino. Crees que lo encontraremos algún día?

  5. Duranmanía #
    5

    De Duran Duran existe un tema, que fue cara B del single Union Of The Snake que se llama Secret Oktober (sí, con K). Lo mejor que siempre ha tenido este grupo en muchas de sus letras, es que sirven para múltiples interpretaciones. La que menciono habla básicamente de los peligros del mundo de la fama y de que en un momento estás arriba y en el otro nadie se acuerda de ti. No obstante, la letra es tan ambigua que se puede aplicar a muchas cosas. Se trata de una canción corta, no llega a los tres minutos, pero tiene una melodía fantástica, y se grabó en menos de 24 horas, pero bueno, esa es otra historia.

  6. Alicia Jane #
    6

    Estos son los textos de los DUENDES, que más me gustan leer…los que están envueltos en nostalgias, en recuerdos, en esperanzas de sueños..