Te amaré

“Te amaré, te amaré como al mundo./ Te amaré aunque tenga final./ Te amaré, te amaré en lo profundo./ Te amaré como tengo que amar”. Estos son los cuatro primeros versos de una de las canciones de amor más hermosas que he escuchado nunca, Te amaré, del gran cantautor cubano Silvio Rodríguez, que para mí expresa con una gran sencillez y al mismo tiempo con una gran profundidad todo lo que sentimos o todo lo que podemos llegar a sentir cuando amamos de verdad a alguien, y además no necesariamente pensando sólo en una relación de pareja, aunque casi todos hayamos soñado al menos una vez, es cierto, con llegar a ser algún día los protagonistas de una gran y apasionada historia de amor romántico. Hay determinados momentos en nuestras vidas, no sólo cuando estamos enamorados, sino también cuando por las razones que sean nos sentimos más indefensos o más vulnerables, en que solemos tener una mayor necesidad de escuchar canciones de amor, que suelen ser una de las mejores compañías que existen para acompañarnos en nuestras grandes -o pequeñas- melancolías. En esos instantes de mayor fragilidad, en que yo creo que nos volvemos a sentir un poco como el niño o la niña que un día fuimos, normalmente no suele despertar en nosotros un excesivo interés nada que no tenga que ver, de una u otra forma, con los sentimientos, y además, curiosamente, nada suele parecernos tampoco entonces más inactual que todo lo que solemos llamar o considerar, muy solemnemente, como actualidad. Te amaré es una canción que parece pensada para esos momentos de especial introversión y recogimiento, sobre todo, al menos para mí, en la preciosa versión de la reconocida cantautora nicaragüense Norma Helena Gadea. “Te amaré, te amaré lo que queda./ Te amaré cuando acabe de amar”, dice también esa hermosa canción, para concluir, dulcemente, de este modo: “Te amaré, te amaré junto al viento./ Te amaré como único ser./ Te amaré hasta el fin de los tiempos./ Te amaré y después… te amaré”. Seguramente, así quisiéramos poder amar siempre nosotros, y así quisiéramos también que nos amasen, cuando aún hubiera tiempo, y también fe, y esperanza, cuando aún no fuera demasiado tarde.

Acerca del autor

admin

Otras entradas por

Sitio web del autor

05

02 2010

3 Agregá los tuyos ↓

El comentario superior es el más reciente

  1. Marian #
    1

    Hay una canción de Miguel Bosé que también se titula así, Te amaré, y que, al margen de que te guste el cantante o la melodía, tiene una letra preciosa. Si puedes escúchala, seguro que te gustará.

  2. Estefanía #
    2

    No te imaginas lo que se pueden llegar a echar de menos unos “duendes” por las mañanas, entre semana sobre todo, en ese primer momento del día en el que uno prepara el cuerpo (y también la mente) delante de un café con leche y, por qué no decirlo, un cigarrito. Te preparas para enfrentarte a un desconocido día, curiosamente, repasando el día anterior y, entre tantas malas noticias, echo en falta ese rinconcito de literatura, de sueños, de momentos cotidianos que sólo tus palabras nos ofrecían entre tanta catástrofe. Es como si con la ausencia de los duendes, paradójicamente, se hubiera añadido una mala noticia diaria en nuestra prensa. Dónde están esos paseos por la ciudad de Palma a elevadas horas de la noche, dónde se esconden los fragmentos de canciones o pélículas que mencionabas, dónde las reflexiones que nos recordaban a todos que todavía existen pedacitos de vida y humanidad en nuestros días…¿dónde están? No sabemos dónde está nuestro duende, quizás se haya detenido un momento en una de las calles de Palma para embellecerla con unas palabras, tendremos que pasear y buscarlas, y no parar hasta dar con ellas. Son demasiados los lectores anónimos que deambulan por la ciudad buscándote, muchos los que esperamos doblar la esquina (o la página)y que nos sorprendas, muchos, muchos los que apoyan los cimientos de su esperanza en tus columnas. Y aquí estaremos, estés donde estés, siguiendo tus pasos.

    Mil gracias por todos los momentos que me has ofrecido, por todos los pensamientos que me has suscitado. En definitiva, gracias por tantas, tantísimas, palabras… Estefanía.

  3. Una admiradora #
    3

    Cuanta razón tienes, no habia oido nunca la canción, pero ahora mismo la estoy oyendo y leyendo tus palabras, perfecta combinación para los corazones melancólicos.