Sólo siete años

Estos días he sentido verdadera vergüenza del nivel de una parte de nuestra clase política cuando algunos representantes del PP y de UM han hablado de comportamientos fascistas, antidemocráticos, dictatoriales o caudillistas para referirse a la alcaldesa de Palma, la socialista Aina Calvo, la misma vergüenza que sentía cuando en el pasado mandato se aplicaban los mismos calificativos u otros muy semejantes desde el PSOE, EU-EV o el PSM a la entonces alcaldesa de la ciudad, la popular Catalina Cirer. Los excesos verbales de una parte de nuestra clase política y de los propios periodistas parecen ser, por desgracia, cada vez más habituales en nuestro país, y son, a la vez, uno de los síntomas más significativos de la grave crisis en que nos encontramos. En este caso las víctimas de dichos excesos serían Aina Calvo y Catalina Cirer. Desafortunadamente, ambas no se han llevado nunca demasiado bien, y me temo que, ay, ya nunca llegarán a hacerlo, y es una lástima, porque, para mí, siendo tan diferentes, representan ambas las dos caras de una misma moneda, la de la honestidad y la integridad. La renovación que inició Cirer en 2003, visto ahora con una cierta perspectiva, quizás era imposible que pudiera concluirla ella misma. Eran demasiados años de José María Rodríguez como teniente de alcalde y de rodriguistas en el consistorio palmesano, con todo lo que ello suponía de malo y de terrible para nuestra ciudad. El intento radical de vuelta a la decencia que supuso la llegada de Cirer, se vio lastrado casi desde el primer instante por tantos años de oscuras inercias y porque en su propio equipo había rodriguistas irredentos, que nunca dejaron de conspirar en favor de su líder, y que, por ello, desgastaron y perjudicaron a Cirer mucho más de lo que quizás lo pudieron llegar a hacer nunca la oposición o los propios desaciertos en la gestión, que también los hubo, claro. Todo ello mientras Rodríguez hacía y deshacía como secretario general del PP balear con Jaume Matas al frente del partido y del Ejecutivo autonómico. Si ahora Rodríguez quiere que dimitan los dos ediles populares que estaban imputados en casos de presunta corrupción, Rafel Durán y Marina Sans, no es para eliminar cualquier posible atisbo de sospecha de connivencia con la corrupción, no, en absoluto, es, por el contrario, porque ambos ediles suponen un “estorbo” para sus ansias desmedidas de recuperar de nuevo el poder, una vez más por persona interpuesta. Así que si nadie lo impide, está de nuevo a punto de entrar en Cort la misma corrupción de siempre, la de toda la vida, la que creímos definitivamente derrotada, primero en 2003 y luego en 2007, pero que en realidad sólo quedó entonces agazapada y dormida. La moción de censura que están preparando Rodríguez y lo suyos -y en ningún caso el PP, que nadie se confunda- no es para intentar dar estabilidad institucional a Cort o para intentar mejorar la vida de la ciudadanía, no, en absoluto, es sólo para intentar que vuelva al Ajuntament de Palma todo lo que ya vivimos cuando Rodríguez era regidor -todo ello presuntamente, claro-, es decir, el clientelismo, las adjudicaciones de contratos como mínimo dudosas -que ningún técnico quería firmar o avalar-, el pago por campañas de publicidad que nunca se hicieron, los sobres, las comisiones, la manipulación de las cuentas, la ilegalidad en la gestión de algunas áreas, la filtración de mentiras o de noticias interesadas a periodistas sin escrúpulos -hay muchos- o las amenazas a los compañeros de profesión honestos e independientes -hay pocos-. Siete años después, la corrupción está a punto de entrar de nuevo a lo grande en el Ajuntament de Palma, para reinar nuevamente en todo su esplendor. Hace unos días, comenté a un regidor del actual equipo de gobierno que, para mí, el equipo de Cirer era y fue esencialmente honesto, con alguna excepción, mientras que en mi opinión cualquier equipo promovido por Rodríguez sería -de nuevo presuntamente, claro- esencialmente corrupto, aunque también, por supuesto, con alguna excepción. Y dicho regidor estuvo completamente de acuerdo. Si alguna vez algún lector o alguna lectora han creído y han confiado en mí, si han creído en la veracidad y en la ecuanimidad de las informaciones que publicaba o en la sinceridad y fundamentación de las opiniones que expresaba, les pido que, por favor, confíen una vez más en mí, y que, por favor, me crean cuando les digo que, en mi opinión, la palabra del señor Rodríguez no vale nada, absolutamente nada, como se está demostrando de nuevo en estos últimos días. Y lo mismo que pienso de su palabra lo pienso también de su gestión. Y como creo en la resistencia pacífica, educada y siempre respetuosa con las personas, si alguna vez me topo con él por una calle de Palma, simplemente cambiaré de acera. Mi único consuelo en estos instantes es pensar que dentro de unos años, cuando mire hacia el pasado de mi querida ciudad, siempre podré decir que al menos entre 2003 y 2010 hubo en Palma dos alcaldesas íntegras y honestas, y siete años de transparencia y de democracia. ¡Ojalá esté equivocado y al final puedan ser mucho más de siete años!

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02 2010

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  1. carlos #
    1

    Animo pep no llegara la sangre al río. Especialmente a mí tampoco me

    gusta rodríguez, lo conocí en el aeropuerto y me resulto antipático y si es verdad que no pagaba las multas de tráfico , la verdad, no se que
    se puede esperar de él.

  2. toni #
    2

    Soy un asiduo lector de tu columna y por la lectura de un montón de ellas, creo en tu sinceridad, sensibilidad y honradez.
    Pienso que para “Borrar” de la política a “tipos” que no merecen gobernar y poder escoger a gente honrada, que la hay, es necesario la votación de LISTAS ABIERTAS.

  3. Llorenç #
    3

    el unico problema es qu una majoria de votantes del pp prefieren alos suyos aunque sepan cierto que son corruptos, cosa que no es igual en el votante progresista que como minimo si no esta conforme no acude a votar

  4. llorse #
    4

    Creo yo que eraa un secreto a voces que la legislatura anterior fue un unido de corrupcion y especulacion del cual creian que nunca saldria a la luz por que se creian dueños absolutos del poder y nunca mas se verian en la oposicion ya que si no hubieran perdido las eleciones esto nunca hubiera salido

  5. Teresa Pascual #
    5

    hola josep maria:
    Buscando detalles sobre la corrupción que ya se fraguaba cuando yo vivía en Palma hace 10 años he encontrado la nueva web de “Última Hora” y me he metido en los blogs…y qué sorpresa al ver tu cara en la foto… Si te acuerdas de mí me contestas..

  6. 6

    Bon article, sí senyor. No obstant, és ben possible de que la renúncia de Munar pugui afectar molt més del que es pensa la sra. Cerdó.

  7. Biel Mallorquí #
    7

    En su afán desmedido de dañar al contrario han vaciado de contenido términos y disfrazado palabras que no solo están mal aplicadas sino que son una verdadera afrenta al sentido común… llamar fascista a la actual alcadesa de Ciutat es más ofensivo para quien las pronuncia que para quien las recibe puesto que si algo está meridianamente claro es la honestidad y pulcritud democrática de Aina Calvo, el problema está en la cantidad de sujetos que aplauden esos insultos como si de verdades indiscutibles se tratara, las peñas que se inyectan en vena ideología impermeable a cualquier razonamiento y de inquebrantable adhesión por muy mal que lo hagan o se comporten son los que les dan alas para seguir con estos desvaríos gramaticales.