Analíticas

“Tiene usted las venas muy finas”, nos explica la enfermera con suma delicadeza, y añade: “Vamos a mirar en el otro brazo”. Y entonces nos cubrimos el brazo derecho y nos descubrimos el izquierdo, en donde nuestras venas, al parecer, parecen ser también igualmente muy finas, pero aun así, gracias a la paciencia de la enfermera y a su buen hacer y a su profesionalidad, encontramos finalmente una vena un poquito menos fina que las demás, y la extracción se acaba realizando en unos pocos segundos, de una manera que uno calificaría, sin ninguna duda, de perfecta. Y además, dos días después tendremos ya los resultados de los análisis. En realidad, creo que podríamos estar todos de acuerdo en que la única molestia real de hacerse unos análisis es tener que ir siempre en ayunas y a primera hora de la mañana, sobre todo en invierno. Para mí, un nuevo avance de verdad revolucionario en el campo de la ciencia y la medicina sería, precisamente, que nos pudiéramos hacer las analíticas después de un opíparo desayuno, incluido un magnífico postre, y a una hora razonable, por ejemplo en torno al mediodía. Pero intuyo que, al menos por ahora, no podrá ser posible. Una vez con los resultados ya en las manos, creo que siempre es mejor no empezar a leerlos, sobre todo si se es un auténtico profano en la materia o si uno además es un poquito hipocondríaco, como ocurre en mi caso, porque es posible que uno empiece a preocuparse entonces sin motivo, al no saber muy bien si es mejor que tal o cual indicador esté más bajo de la media o más alto, o a partir de qué punto tendríamos que empezar a preocuparnos un poquito o no. En cualquier caso, los análisis sirven para recordarnos siempre que no sólo estamos hechos de mente y corazón, sino también de glóbulos rojos, glucosa o bilirrubina, que, no sé muy bien por qué, desde hace ya algunos años suelo tener siempre muy alta, circunstancia que el gran Juan Luis Guerra atribuía siempre, en una de sus mejores canciones, a problemas del corazón. Pero de los otros, de los que tienen su origen en las penas -o en las alegrías- de amor, que no sé si también pueden verse o no en unos análisis, ni siquiera en los más completos, serios y profundos.

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07

02 2010

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